lunes, 14 de junio de 2010

Estás en mis manos

- ¿Hasta cuándo mierda llorai?
Ya estaba cansado de ella, su vida completa era un drama, que el papá era un borracho, que la mamá no quería que me viera, ni siquiera tirar tranquilos podíamos, y así no hay quién aguante. Por eso lo hizo, estoy seguro, porque lo del accidente no me lo compró, lo tenía todo bien pensado y calculado para que justo esa noche - la noche de mi cumpleaños - pasara todo. Y claro, yo borracho, caí en el juego. Ya me parecía extraño que por una vez tuviera dinero para pagar el motel.
- Para ti es fácil, total, te haces el loco, pero es a mí a quien le estás cagando la vida.
Como si en pleno siglo XXI una universitaria no supiera cuidarse. Mierda, le dije que compráramos condones, pero ella, porfiada con que no era lo mismo, insistió en que se estaba tomando las pastillas que YO le pagaba todos los meses y que no habría problema.
- La solución es simple, Ana, llama a alguna de tus amigas y pídele el nombre de algún médico.
Me miró con ojos de pena, pero algo se había roto, ya no era lo mismo y, francamente, era la excusa perfecta para dejarla. Además ya había logrado que Susana saliera conmigo esa semana. ¿Cómo le iba a decir que esta pendeja me había cagado la vida? ¿Qué si no lograba convencerla iba a tener que dejar la universidad y ponerme a trabajar, como me lo había advertido mi viejo? Había que cambiar de táctica.
- Amor, no creo que sea ahora el momento, tenemos toda una vida por delante para casarnos y formar una familia. ahora los dos tendríamos que dejar de estudiar y así no podemos darle un futuro a un hijo.
Noté que sus defensas comenzaron a flaquear, nuevamente había sorteado el abismo y estaba abierta a otras alternativas. El que dijo que convencer a una mujer era difícil no tenia soberana idea de lo que estaba hablando. Ahí estaba Ana, sentada, con los ojos llorosos, pero a mi merced. Sólo me quedaba un detalle que afinar.
- Mañana me consigo la plata, Anita, vamos y asunto solucionado.
La vi asentir, tomar su chaqueta e irse. Tomé el teléfono y llamé a Susana, dispuesto a todo esa noche. Ana ya era parte del pasado.

4 comentarios:

Claudia Canifru dijo...

El primer párrafo, como introductorio, lo encontré medio enredado. Incluso si comenzara en "Ya me parecía extraño..." quedaría mejor, según mi humilde opinión.

Muy bien el personaje del hombre, un fresco de tomo y lomo.

Saludos.

Kate dijo...

Aghh que tipo tan odioso! y que chica tan boba.. mejor dicho...

Frente al relato... maravilloso. Me parece sencillamente genial como lograste retratar en pocas palabras una situación que ya casi es un cliché pero la mantuviste viva y fresca y lograste atraparme en el relato.

Excelente!

patch-blue dijo...

sii, coincido, muyy bueno, esta semana me parecieron todos los relatos mas que buenos. el ritmo, la historia, muy bien contada. llegas a detestar al tipo por saco de... (individuo mala clase) y a la chica por idem razones pero al reves, tonta, tonta, al menos como se muestra en el cuento, pasiva, llorosa, claro, habria que estar es sus zapatos para saber como seria. anyway, como relato bueno, buen cominezo, excelente final, redondito para mi gusto.
Felicidades!!!

M dijo...

Nina: Tu relato... no puedo ser objetiva al hacer mi comentario, porque sé de qué hablas... Está excelentemente escrito. El "sacohuea" está perfectamente descrito. La situación está subliminalmente relatada... No hay nada, pero nada que corregirle. Y en lo personal... me dejó con una sensación de tristeza honda.

Un abrazo grande, no sé qué más decir... Un escrito excelente!