lunes, 28 de junio de 2010

El primer beso

Increíble que después de tantos años todavía siga allí. Recuerdo mucho el día en que Felipe, mi primer "novio," tallo aquel corazón. En esa época yo tenía 11 años y era la única niña que se pasaba jugando fútbol con los niños del barrio. A esa edad ya empezaban las niñas del barrio a fijarse en los niños y por medio de juegos, de risas, y de coquetería inocente, muchas recibieron su primer beso. Yo creía, en esa época, que nadie se fijaría en mi y que nunca besaría a nadie. Pero estaba equivocada.

Felipe llego al barrio en épocas de navidad de ese año. David, su primo, me lo presentó en una tarde calurosa mientras jugábamos fútbol a la vuelta de la esquina de la casa de la abuela. Felipe me miraba y me miraba, pero no decía nada. Después de tres días de escondite, partidos de fútbol, lleva y carreras en bicicleta, Felipe me pregunto que si quería ser su novia.

¿Felipe quería que yo fuera su novia? ¿yo? Se me hacía muy extraño que aquel chico se hubiese fijado en mi. No podía entender por que quería que yo fuera su novia. Felipe era uno de los chicos más guapos del grupo y era un año mayor que yo. ¿por que habiendo tantas otras chicas bonitas en el barrio, me había preguntado a mi?

Le dije que si, y en ese momento Felipe talló el corazón con nuestros nombres en el. Me agarro de la mano y me dijo:
- Ahora me tienes que dar un beso.
-¿Un beso? pe..pero no es muy rápido, le conteste
- Pero si no me das un beso, entonces no somos novios
- bueno, te doy un beso en la mejilla.
- NO. Tiene que ser en la boca…

Mi corazón latía a millón. Nunca le había dado un beso a nadie. ¿Que tal que el lo detestara? ¿Que se arrepintiera de haberme pedido que fuera su novia? Pero un beso no podía ser tan difícil. En ese momento, recordé las decenas de escenas de novela que había visto de reojo, mientras pretendía jugar cuando la abuela sollozaba, hipnotizada, en frente de la pantalla del televisor.  Me acerque a el, cerré los ojos, y sentí sus labios húmedos y suaves sobre los míos. Sentía como si miles de mariposas pequeñas batieran sus alas dentro de mi estomago. Abrí un poco la boca y sentí su lengua intentar colarse dentro de la mía. Me sorprendió aquel intento y cerré la boca bruscamente mientras su lengua todavía estaba en la mía. Felipe emitió un pequeño gemido de dolor y con eso el beso termino abruptamente. Lo mire, sonrojada, le pedí disculpas, y salí corriendo.

Al día siguiente Felipe vino a buscarme a casa. Mi abuela le dijo que yo y mis primos estábamos en la piscina del club. Mientras estaba en la piscina lo vi llegar, pero el no me vio. Me escondí el resto de la tarde, pues me moría de la pena de verlo o besarlo otra vez. Después de una horas vi que se fue con la cabeza baja. Fue la ultima vez que vi a Felipe. Durante el resto de las vacaciones de Navidad me la pase escondiendome de el.

La visita de Felipe a su primo llego a su fin y el se fue igual de rápido e inesperado que aquel beso. Y al igual que aquel corazón tallado en esa piedra, Felipe y su beso quedaron marcados para siempre en mi corazón, como una bella memoria de mi niñez y el primero de muchos besos por venir.

3 comentarios:

Claudia Canifru dijo...

Lo único que no me gustó del cuento es el uso obvio que da la fotografía: un corazón con los nombres de dos jóvenes enamorados.

El resto me pareció un cuento liviano y romántico.

Saludos.

Kate dijo...

Es un cuento lindo, romátinco e inocente. Buen uso del lenguaje y logras detallar de forma muy realista la historia tras la fotografía.

Muy buen trabajo!

M dijo...

Yiyo: Me parece que usaste súper bien la fotografía para relatar tu cuento. Lo encontré entretenido, dulce, tierno, romántico, inocente... Se me ocurren mil sinónimos y me identifico plenamente con la niña que jugaba fútbol! Me quedo con una sonrisa al leerlo.

Ah, una cosa, siento que en todos tus escritos tienes muy buenos inicios y finales. Como pequeño detalle, un par de tildes que te comiste, pero eso ya lo irás mejorando.

Eso. Muy lindo el cuento. Me gustó y creo que fue un buen uso de la foto-tarea.