Dejo esta entrada para que propongamos temas para las tareas del taller literario. Las propuestas se pueden hacer en los comentarios, ojalá con alguna referencia. No sólo decir "escribamos poesía" sino explicar, dentro de lo posible, qué tipo de poesía, en que consiste, sus características, que se espera de la tarea, etc. Así con todos los temas que propongamos.
Ojalá se animen y propongan muchos temas! Somos pocos los que participamos, pero siento y leo que la calidad ha mejorado considerablemente, siempre es un gusto leer los demás relatos y ver como una misma idea nos inspira de distinta forma.
Ah! a medida que vayamos proponiendo, se irán subiendo las tareas, así no estamos improvisando el día anterior sobre qué tema escribir esta semana.
Nos leemos pronto!
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miércoles, 22 de septiembre de 2010
jueves, 24 de junio de 2010
Los que seguimos
Bueno, como dijimos en la tarea pasada, pregunté quien seguía en el taller. Algunos me escribieron diciendo que no tenían tiempo y que preferían retirarse y otros simplemente no dieron señales, así que lo que hice fue quitarles el permiso de autor a todas esas personas que decidieron no seguir. Gracias a todos los que participaron, aunque la colaboración haya sido cortita.
Y... Ahora a escribir mejor que nunca! Seguimos poquitas, pero cantidad no es siempre sinónimo de calidad, no? Disculpen los atrasos en las actualizaciones, pero ahora sí ya me puse las pilas. Ah! Además puse en la lista de correo a los que seguimos, así les llegarán los comentarios directo a la bandeja de entrada del correo eléctronico.
Nos leemos!
Y... Ahora a escribir mejor que nunca! Seguimos poquitas, pero cantidad no es siempre sinónimo de calidad, no? Disculpen los atrasos en las actualizaciones, pero ahora sí ya me puse las pilas. Ah! Además puse en la lista de correo a los que seguimos, así les llegarán los comentarios directo a la bandeja de entrada del correo eléctronico.
Nos leemos!
sábado, 1 de mayo de 2010
Los proyectos inconclusos y la tarea de esta semana.
Si hay algo que no me gusta, es dejar proyectos inconclusos. Si bien hay cosas que hago solo por un tiempo, ese tiempo, aunque a veces corto, es un ciclo, con un inicio y un final. Este taller lo inicié por una necesidad mía y esa necesidad, esa urgencia de escribir, no se me ha pasado/ido/quitado.
No sé bien que es lo que esperaba del taller. Soy realista. Sé que como en cualquier proyecto en el que participemos seres humanos algunos se quedarán en el camino, otros se irán, otros se unirán, y así, será un flujo constante de almas, como la vida misma, no? Me da pena ver el taller agonizando casi, pero no lo voy a dejar morir. Y para eso necesito ayuda. Yo no puedo hacer las cosas sola. Me gusta escribir, amo escribir, pero no tengo la formación ni los conocimientos suficientes como para dirigir este taller sola, ni como para hacer críticas "literarias" a los demás que escriben. Tampoco puedo obligar a nadie a participar y habrán veces en que participe mucha gente y otras en que seremos pocos. Solo espero no terminar escribiendo sola...
Y bueno, hablando de ayuda... Aún no hay tarea para esta semana, como me imagino que ya han visto. Si alguien quiere sugerir tareas son bienvenidas. También, de nuevo, si alguien tiene ideas de cómo mejorar el taller, experiencias que nos puedan contar de otros talleres, o lo que sea, no duden en comentar.
Gracias por participar en esto conmigo!
No sé bien que es lo que esperaba del taller. Soy realista. Sé que como en cualquier proyecto en el que participemos seres humanos algunos se quedarán en el camino, otros se irán, otros se unirán, y así, será un flujo constante de almas, como la vida misma, no? Me da pena ver el taller agonizando casi, pero no lo voy a dejar morir. Y para eso necesito ayuda. Yo no puedo hacer las cosas sola. Me gusta escribir, amo escribir, pero no tengo la formación ni los conocimientos suficientes como para dirigir este taller sola, ni como para hacer críticas "literarias" a los demás que escriben. Tampoco puedo obligar a nadie a participar y habrán veces en que participe mucha gente y otras en que seremos pocos. Solo espero no terminar escribiendo sola...
Y bueno, hablando de ayuda... Aún no hay tarea para esta semana, como me imagino que ya han visto. Si alguien quiere sugerir tareas son bienvenidas. También, de nuevo, si alguien tiene ideas de cómo mejorar el taller, experiencias que nos puedan contar de otros talleres, o lo que sea, no duden en comentar.
Gracias por participar en esto conmigo!
¿Cómo aprender a escribir?
Estimad@s; Como un aporte a nuestro querido taller subo un my buen articulo que encontre, en mi contante busqueda autodidactica de ser escritora. Espero les guste.
Blue.
Tomado del sitio http://www.leergratis.com/literatura/como-aprender-a-escribir.html
¿Cómo aprender a escribir?
La lectura como escritura
Por Germán Lacanna, en 4 de Mayo de 2008
¿Cómo escribir un cuento? La pregunta parece el título prometedor encontrado en algún folleto callejero que promueve algún tipo de taller literario. La pregunta conlleva una respuesta implícita: preguntarse sobre una manera o técnica de escritura significa que esa manera o técnica existe. Lo que a su vez significa que alguien tiene (¿escondida en un cajón?) una serie de leyes a seguir que facilitarían la producción literaria. Aviso: nunca he ido a un taller literario y siempre he querido saber que se enseña allí. En realidad la duda va más alla de ello: ¿se puede enseñar a escribir? ¿se puede aprender a escribir?
Creo que el riesgo más importante radica en la personalidad del maestro que maneja al taller ya que a veces puede incitar -conciente o inconcientemente- a escribir como él, o como le gusta a él. Este tipo de profesores terminan jugando un rol más dictatorial que de guía literario ya que sólo aceptan una visión única de los hechos: la suya. Algunos me dirán que no todos son así: es cierto. Otros me dirán que ese tipo de maestros son por lo general gente de renombre en la esfera literaria y que sus alumnos buscan convertirse en discípulos, como si se tratase de la vieja escuela pictórica del renacimiento. También es cierto, pero no por ello menos peligroso.
Quizás el mejor consejo que se le puede dar a las personas que quieren “aprender” a escribir es, sencillamente, “aprender” a leer. En ese sentido Borges no estaba tan equivocado cuando decía que todo lo que había leído era aún más importante que todo lo que había escrito. En esta “humilde” frase se encuentra concentrada toda una teoría sobre la literatura que, años después, generó (y sigue generando) repercusiones, ecos, en las diferentes áreas de la filosofía y del análisis literario.
La enseñanza principal de esta idea es la siguiente: toda escritura es siempre, y antes que nada, lectura. Escribir es siempre re-escribir. Esto quiere decir que cada vez que estamos escribiendo un texto, estamos en realidad re-escribiendo otro texto, citando otro texto.
Dos cuentos de Borges nos aclaran este concepto: “La biblioteca de Babel” y “Pierre Menard, autor del Quijote“. En el primero, el autor argentino imagina que el universo es una infinita biblioteca en la que basta con que un texto sea probable para que exista. Por ende, cualquier tipo de combinación de letras -tenga sentido o no- era suficiente para llenar las páginas de los innumerables fascículos perdidos en la biblioteca. Entre ellos existiría una suerte de Libro-Dios que contendría todos los otros libros en él; sin embargo, este Libro-Dios está perdido para siempre. De aquí se desprende una idea importante: todos las obras de la biblioteca son la re-escritura de ese Libro-Dios, son borradores, copias, de esa Obra Original.En “Pierre Menard, autor del Quijote”, Borges nos presenta una paradoja: un escritor francés que desea volver a escribir el Quijote, literalmente, pero sin copiarlo. Para entender mejor de que se trata leamos este párrafo:
Es una revelación cotejar el Don Quijote de Menard con el de Cervantes. Éste, por ejemplo, escribió (Don Quijote, primera parte, noveno capítulo): … la verdad, cuya madre es la historia, émula del tiempo, depósito de las acciones, testigo de lo pasado, ejemplo y aviso de lo presente, advertencia de lo por venir. [...]Menard, EN CAMBIO, escribe: … la verdad, cuya madre es la historia, émula del tiempo, depósito de las acciones, testigo de lo pasado, ejemplo y aviso de lo presente, advertencia de lo por venir.
Ponemos el acento en “en cambio” porque nos muestra la diferencia entre el texto “original” -el del Quijote- y la “copia” -el de Menard. Ambos fragmentos son morfológicamente iguales, sin embargo poseen sentidos diferentes, es decir, se pueden leer de maneras diversas: el estilo de Menard es arcaizante y afectado, él de Cervantes, desenfadado.
Ambos ejemplos nos ayudan a pensar la escritura como lectura: antes de ser escritor, se es lector y mientras mejor lector uno pueda ser, mejor escritor será. Esta idea excedió los dominios de la literatura y fue aplicada en diferentes campos de estudios. El filósofo francés Jacques Derrida, por ejemplo, desarrolla toda una teoría sobre el monolingüismo del otro que, resumiendo groseramente, argumenta que uno habla siempre una sóla lengua, pero esa lengua no nos pertenece: viene del otro, pasa por nosotros y se va. La lengua, como la escritura en nuestro caso, no nos pertenece, viene de otra parte. Así, escribir equivale siempre a citar un texto de otro. Y como ese otro texto se ha perdido para siempre (porque no viene de ninguna parte, porque es siempre cita de otro texto), la literatura sería una casa de citas, un palimpsesto: un texto borrado y vuelto a escribir.
Es interesante señalar como esta noción coincide con un fenómeno que advirtió hacia 1930 el ensayista alemán Walter Benjamin: en la época de la reproductibilidad técnica la idea del “alma” de una obra, vinculada a su originalidad y autenticidad, tiende a desaparecer; gracias (o por culpa, como prefieran los lectores) a los mecanismos de reproducción los objetos estéticos pueden ser copiados y reproducidos al infinito, haciendo que la idea del “original” su vuelva obsoleta. Hoy en día nadie se preguntaría por el original de un film cuando vamos a un cine o compramos un DVD; uno no dice nunca “he ido a ver el original de Titanic al cine” o “me acabo de comprar la copia de Titanic en DVD”, sería ridículo. Porque la idea de original desapareció, ya no hay originales, sólo hay copias (borradores) que circulan entre nosotros.
Volviendo al tema del taller literario, hay un ejercicio recomendado por Hernán Casciari que es el siguiente: escribir un texto cualquiera tratando de imitar al máximo el estilo de nuestro escritor favorito; releer el texto y encontrar las frases que no se parezcan en nada a la prosa de nuestro escritor y subrayarlas, ése es nuestro estilo.
Blue.
Tomado del sitio http://www.leergratis.com/literatura/como-aprender-a-escribir.html
¿Cómo aprender a escribir?
La lectura como escritura
Por Germán Lacanna, en 4 de Mayo de 2008
¿Cómo escribir un cuento? La pregunta parece el título prometedor encontrado en algún folleto callejero que promueve algún tipo de taller literario. La pregunta conlleva una respuesta implícita: preguntarse sobre una manera o técnica de escritura significa que esa manera o técnica existe. Lo que a su vez significa que alguien tiene (¿escondida en un cajón?) una serie de leyes a seguir que facilitarían la producción literaria. Aviso: nunca he ido a un taller literario y siempre he querido saber que se enseña allí. En realidad la duda va más alla de ello: ¿se puede enseñar a escribir? ¿se puede aprender a escribir?
Creo que el riesgo más importante radica en la personalidad del maestro que maneja al taller ya que a veces puede incitar -conciente o inconcientemente- a escribir como él, o como le gusta a él. Este tipo de profesores terminan jugando un rol más dictatorial que de guía literario ya que sólo aceptan una visión única de los hechos: la suya. Algunos me dirán que no todos son así: es cierto. Otros me dirán que ese tipo de maestros son por lo general gente de renombre en la esfera literaria y que sus alumnos buscan convertirse en discípulos, como si se tratase de la vieja escuela pictórica del renacimiento. También es cierto, pero no por ello menos peligroso.
Quizás el mejor consejo que se le puede dar a las personas que quieren “aprender” a escribir es, sencillamente, “aprender” a leer. En ese sentido Borges no estaba tan equivocado cuando decía que todo lo que había leído era aún más importante que todo lo que había escrito. En esta “humilde” frase se encuentra concentrada toda una teoría sobre la literatura que, años después, generó (y sigue generando) repercusiones, ecos, en las diferentes áreas de la filosofía y del análisis literario.
La enseñanza principal de esta idea es la siguiente: toda escritura es siempre, y antes que nada, lectura. Escribir es siempre re-escribir. Esto quiere decir que cada vez que estamos escribiendo un texto, estamos en realidad re-escribiendo otro texto, citando otro texto.
Dos cuentos de Borges nos aclaran este concepto: “La biblioteca de Babel” y “Pierre Menard, autor del Quijote“. En el primero, el autor argentino imagina que el universo es una infinita biblioteca en la que basta con que un texto sea probable para que exista. Por ende, cualquier tipo de combinación de letras -tenga sentido o no- era suficiente para llenar las páginas de los innumerables fascículos perdidos en la biblioteca. Entre ellos existiría una suerte de Libro-Dios que contendría todos los otros libros en él; sin embargo, este Libro-Dios está perdido para siempre. De aquí se desprende una idea importante: todos las obras de la biblioteca son la re-escritura de ese Libro-Dios, son borradores, copias, de esa Obra Original.En “Pierre Menard, autor del Quijote”, Borges nos presenta una paradoja: un escritor francés que desea volver a escribir el Quijote, literalmente, pero sin copiarlo. Para entender mejor de que se trata leamos este párrafo:
Es una revelación cotejar el Don Quijote de Menard con el de Cervantes. Éste, por ejemplo, escribió (Don Quijote, primera parte, noveno capítulo): … la verdad, cuya madre es la historia, émula del tiempo, depósito de las acciones, testigo de lo pasado, ejemplo y aviso de lo presente, advertencia de lo por venir. [...]Menard, EN CAMBIO, escribe: … la verdad, cuya madre es la historia, émula del tiempo, depósito de las acciones, testigo de lo pasado, ejemplo y aviso de lo presente, advertencia de lo por venir.
Ponemos el acento en “en cambio” porque nos muestra la diferencia entre el texto “original” -el del Quijote- y la “copia” -el de Menard. Ambos fragmentos son morfológicamente iguales, sin embargo poseen sentidos diferentes, es decir, se pueden leer de maneras diversas: el estilo de Menard es arcaizante y afectado, él de Cervantes, desenfadado.
Ambos ejemplos nos ayudan a pensar la escritura como lectura: antes de ser escritor, se es lector y mientras mejor lector uno pueda ser, mejor escritor será. Esta idea excedió los dominios de la literatura y fue aplicada en diferentes campos de estudios. El filósofo francés Jacques Derrida, por ejemplo, desarrolla toda una teoría sobre el monolingüismo del otro que, resumiendo groseramente, argumenta que uno habla siempre una sóla lengua, pero esa lengua no nos pertenece: viene del otro, pasa por nosotros y se va. La lengua, como la escritura en nuestro caso, no nos pertenece, viene de otra parte. Así, escribir equivale siempre a citar un texto de otro. Y como ese otro texto se ha perdido para siempre (porque no viene de ninguna parte, porque es siempre cita de otro texto), la literatura sería una casa de citas, un palimpsesto: un texto borrado y vuelto a escribir.
Es interesante señalar como esta noción coincide con un fenómeno que advirtió hacia 1930 el ensayista alemán Walter Benjamin: en la época de la reproductibilidad técnica la idea del “alma” de una obra, vinculada a su originalidad y autenticidad, tiende a desaparecer; gracias (o por culpa, como prefieran los lectores) a los mecanismos de reproducción los objetos estéticos pueden ser copiados y reproducidos al infinito, haciendo que la idea del “original” su vuelva obsoleta. Hoy en día nadie se preguntaría por el original de un film cuando vamos a un cine o compramos un DVD; uno no dice nunca “he ido a ver el original de Titanic al cine” o “me acabo de comprar la copia de Titanic en DVD”, sería ridículo. Porque la idea de original desapareció, ya no hay originales, sólo hay copias (borradores) que circulan entre nosotros.
Volviendo al tema del taller literario, hay un ejercicio recomendado por Hernán Casciari que es el siguiente: escribir un texto cualquiera tratando de imitar al máximo el estilo de nuestro escritor favorito; releer el texto y encontrar las frases que no se parezcan en nada a la prosa de nuestro escritor y subrayarlas, ése es nuestro estilo.
Talleres literarios
Algo que me encontré y me pareció valioso compartir:
Fernando Pessoa: "vivir no es necesario; lo necesario es crear"
Consejos de los maestros escritores
Trabajo y más trabajo. Leer mucho y escribir más. Esa es la consigna de los literatos que conducen talleres. "Nadie puede inventar la pólvora literaria", coinciden. Pero sí recrearla.
Si los escritores fueran bailarinas, ningún aspirante a literato dejaría de pasar horas y horas ejercitando metáforas y subordinadas frente a la hoja en blanco. Si nadie se sube por primera vez a unas zapatillas de punta para protagonizar Cascanueces, tampoco se llega demasiado lejos en la escritura sin haber recorrido textos propios y ajenos: muchas, pero muchas veces.
Por eso, una de las principales tareas de los talleres de escritura y de sus responsables —los escritores que enseñan a escribir— es lograr que sus alumnos abandonen la soberbia pretensión de inventar la pólvora literaria y se acostumbren, desde el vamos, a leer mucho y escribir más.
"Muchas veces me toca trabajar como jurado en algún certamen y me encuentro con novelas escritas por alguien que, claramente, nunca terminó de leer una. Y yo no creo mucho en el salvajismo del escritor —dice Luis Chitarroni, crítico y autor de El carapálida—. Los escritores necesitan educarse y, a partir de esto, saber hacia dónde disparar".
Según Chitarroni, quien dirigió talleres desde 1986 hasta 2000, "creo que es posible enseñar a corregir, no a escribir. Se enseña a saber que quien escribe no está librando una batalla solitaria, sino que lo anteceden miles de años de narrativa. Se enseña a mirar en dirección a lecturas que puedan ayudarte. A conocer ciertas leyes del género y a intentar trasgredirlas con éxito".
Lugares de pertenencia donde encontrar pares y compartir inquietudes y búsquedas, "a los talleres llegan todo tipo de personas. Desde gente que desea que le enseñen a escribir mágicamente, como si uno fuera un gurú, hasta otros, mucho más dispuestos a trabajar —dice el escritor Alberto Laiseca—. Yo siempre le digo a mis alumnos que la literatura es un camino tan largo como querer aprender física teórica. Nadie pretendería que te la enseñen de un día para el otro. Así que muchos se desmoralizan cuando empiezan a ver que la cosa es difícil, ¡pero si la literatura es difícil!", se —casi— asombra Laiseca.
El autor de Los Soria y Poemas chinos, quien dicta talleres grupales de escritura privados y en el Centro Cultural Rojas, estimula a sus alumnos a trabajar con diversos ejercicios destinados a despertar la imaginación, "que es lo que más me interesa: más que la gramática o el estilo. Vos no te preocupes, despertá tu imaginación primero. Abierta esa puerta, las otras se abren trabajando. El otro elemento imprescindible es la humildad, sin la cual se llega a los peores desastres en la guerra, en el amor o en la literatura. Al que es poco humilde, se lo come el sapo de la hipercrítica".
Convocar a la sensibilidad o a la experimentación, a desarrollar miradas y puntos de vista inéditos, es el camino elegido por la escritora Gloria Pampillo, hoy titular de la cátedra de Expresión I de la carrera de Ciencias sociales, de la UBA. Un taller con la increíble suma de unos 900 alumnos anuales, muchos de los cuales llegan pletóricos de toda clase de estereotipos sobre cómo y qué escribir.
"A escribir se aprende y todos pueden hacerlo", asegura la autora de "Costanera sur", y de varios volúmenes sobre el trabajo literario (El taller de escritura y Con las manos en la masa —junto a Maite Alvarado—, entre otros). Para lograrlo, Pampillo propone ejercicios de escritura y lectura basados en juegos, personajes y elementos disparadores tan diferentes entre sí como un objeto, un elemento, un grupo de palabras cualquiera.
"A veces, les proponemos partir de una determinada consigna: probá con esto, vamos a explorar por este lado, sin explicarle demasiado qué tiene que hacer. Otras veces elegimos como punto de partida una frase, el título de un libro. Por ejemplo éste: 'Sombras suele vestir', de Pepe Bianco... ¿no puede ser un disparador para escribir un relato? Otro ejercicio es proponerle a una persona que describa un objeto sin decir qué es, sin nombrarlo. Y obligarla así a mirarlo, como si nunca antes lo hubiera visto: con esa 'mirada extrañada' que proponían los formalistas rusos. Eso, y mucha lectura, lectura, lectura, que es el insumo básico para todos los escritores. Porque eso que has leído es tu almacén, tu gran almacén del saber. Siempre estamos transformando lo que ya leímos", subraya.
Toda una decisión la de quienes, superados cotidianamente el miedo y la pereza, decidan zambullirse para siempre en la tarea de la palabra. Casi un cambio para siempre en la escala de valores.
Como escribió una vez Fernando Pessoa: "vivir no es necesario; lo necesario es crear"
Por: Alejandra Toronchik.
Fernando Pessoa: "vivir no es necesario; lo necesario es crear"
Consejos de los maestros escritores
Trabajo y más trabajo. Leer mucho y escribir más. Esa es la consigna de los literatos que conducen talleres. "Nadie puede inventar la pólvora literaria", coinciden. Pero sí recrearla.
Si los escritores fueran bailarinas, ningún aspirante a literato dejaría de pasar horas y horas ejercitando metáforas y subordinadas frente a la hoja en blanco. Si nadie se sube por primera vez a unas zapatillas de punta para protagonizar Cascanueces, tampoco se llega demasiado lejos en la escritura sin haber recorrido textos propios y ajenos: muchas, pero muchas veces.
Por eso, una de las principales tareas de los talleres de escritura y de sus responsables —los escritores que enseñan a escribir— es lograr que sus alumnos abandonen la soberbia pretensión de inventar la pólvora literaria y se acostumbren, desde el vamos, a leer mucho y escribir más.
"Muchas veces me toca trabajar como jurado en algún certamen y me encuentro con novelas escritas por alguien que, claramente, nunca terminó de leer una. Y yo no creo mucho en el salvajismo del escritor —dice Luis Chitarroni, crítico y autor de El carapálida—. Los escritores necesitan educarse y, a partir de esto, saber hacia dónde disparar".
Según Chitarroni, quien dirigió talleres desde 1986 hasta 2000, "creo que es posible enseñar a corregir, no a escribir. Se enseña a saber que quien escribe no está librando una batalla solitaria, sino que lo anteceden miles de años de narrativa. Se enseña a mirar en dirección a lecturas que puedan ayudarte. A conocer ciertas leyes del género y a intentar trasgredirlas con éxito".
Lugares de pertenencia donde encontrar pares y compartir inquietudes y búsquedas, "a los talleres llegan todo tipo de personas. Desde gente que desea que le enseñen a escribir mágicamente, como si uno fuera un gurú, hasta otros, mucho más dispuestos a trabajar —dice el escritor Alberto Laiseca—. Yo siempre le digo a mis alumnos que la literatura es un camino tan largo como querer aprender física teórica. Nadie pretendería que te la enseñen de un día para el otro. Así que muchos se desmoralizan cuando empiezan a ver que la cosa es difícil, ¡pero si la literatura es difícil!", se —casi— asombra Laiseca.
El autor de Los Soria y Poemas chinos, quien dicta talleres grupales de escritura privados y en el Centro Cultural Rojas, estimula a sus alumnos a trabajar con diversos ejercicios destinados a despertar la imaginación, "que es lo que más me interesa: más que la gramática o el estilo. Vos no te preocupes, despertá tu imaginación primero. Abierta esa puerta, las otras se abren trabajando. El otro elemento imprescindible es la humildad, sin la cual se llega a los peores desastres en la guerra, en el amor o en la literatura. Al que es poco humilde, se lo come el sapo de la hipercrítica".
Convocar a la sensibilidad o a la experimentación, a desarrollar miradas y puntos de vista inéditos, es el camino elegido por la escritora Gloria Pampillo, hoy titular de la cátedra de Expresión I de la carrera de Ciencias sociales, de la UBA. Un taller con la increíble suma de unos 900 alumnos anuales, muchos de los cuales llegan pletóricos de toda clase de estereotipos sobre cómo y qué escribir.
"A escribir se aprende y todos pueden hacerlo", asegura la autora de "Costanera sur", y de varios volúmenes sobre el trabajo literario (El taller de escritura y Con las manos en la masa —junto a Maite Alvarado—, entre otros). Para lograrlo, Pampillo propone ejercicios de escritura y lectura basados en juegos, personajes y elementos disparadores tan diferentes entre sí como un objeto, un elemento, un grupo de palabras cualquiera.
"A veces, les proponemos partir de una determinada consigna: probá con esto, vamos a explorar por este lado, sin explicarle demasiado qué tiene que hacer. Otras veces elegimos como punto de partida una frase, el título de un libro. Por ejemplo éste: 'Sombras suele vestir', de Pepe Bianco... ¿no puede ser un disparador para escribir un relato? Otro ejercicio es proponerle a una persona que describa un objeto sin decir qué es, sin nombrarlo. Y obligarla así a mirarlo, como si nunca antes lo hubiera visto: con esa 'mirada extrañada' que proponían los formalistas rusos. Eso, y mucha lectura, lectura, lectura, que es el insumo básico para todos los escritores. Porque eso que has leído es tu almacén, tu gran almacén del saber. Siempre estamos transformando lo que ya leímos", subraya.
Toda una decisión la de quienes, superados cotidianamente el miedo y la pereza, decidan zambullirse para siempre en la tarea de la palabra. Casi un cambio para siempre en la escala de valores.
Como escribió una vez Fernando Pessoa: "vivir no es necesario; lo necesario es crear"
Por: Alejandra Toronchik.
lunes, 19 de abril de 2010
La dinámica del taller
Tengo que verme en la obligación de subir esta entrada en medio de una tarea debido a algunas preguntas que me han hecho.
A ver... el taller, lo explico de nuevo, funciona de la siguiente forma: Tito es el profesor, quien nos da la tarea a escribir cada primer y tercer jueves del mes. Apenas sube la tarea pueden empezar a subir sus escritos. El plazo para subir los escritos es desde que se sube la tarea hasta el lunes subsiguiente, es decir, tienen un plazo de 11 días para pensar, escribir y subir al blog lo que han escrito. Por favor, NO suban escritos después de ese lunes. Es entendible que en algunos casos hay otras cosas que hacer y no queda otro momento, por eso les recomiendo que apenas puedan, hagan su tarea y la suban y no que esperen hasta último momento.
Desde el lunes en que ya no se pueden subir las tareas hasta el miércoles dos días después es el tiempo en que comentaremos los escritos de nuestros compañeros y compañeras. Sí, también tenemos que comentar lo que los demás escriben, porque en un taller literario en el que la gente se reúne en persona, los demás escritores comentan los escritos de los compañeros, y este taller virtual no será la excepción. Si alguien desea escribir y que le comenten pero no comentar a los demás, les sugiero que busquen a alguien que les pueda corregir sus textos en privado, ya que el taller lo creamos de forma de hacerlo lo más similar posible a uno real y con interacción de todos los participantes.
Alguien me preguntó porqué hay gente que se ha inscrito y no ha escrito. No lo sé. Solo hay una persona que me avisó que iba a estar ausente por un tiempo y esa persona es Katty. Yo le he enviado invitaciones a todos los que me han pedido, mas allá de eso, no puedo hacer. Tampoco puedo obligar a nadie a escribir. Es un taller voluntario, en el que NO le estamos pagando a Tito por el tiempo que se toma en hacer las correcciones/críticas ni por darnos las tareas cada semana. Quizás si fuera un taller en el que se paga todos participarían activamente porque no quieren perder el dinero... No lo sé. De todas formas, el compromiso más que con los compañeros de taller es con uno mismo. Si a uno le gusta escribir y quiere mejorar, practicar y aprender, este es un buen lugar.
Alguien me dijo que quizás algunas personas que han dejado de escribir lo han hecho porque "sienten que sus escritos son peores que otros". A eso no puedo responder porque nadie me ha dicho eso. Si alguien deja de participar porque cree que los demás escriben mejor, me parece una tontería, esto no es una competencia de quien escribe mejor o peor, a nadie le daremos un premio ni le publicaremos un libro por escribir acá. El único objetivo es tratar de aprender y de hacer lo que nos gusta: escribir.
Para terminar, estoy súper agradecida de la labor de Tito y de quienes han decidido participar en el blog y lo han hecho. Por favor, respeten los plazos y comenten los escritos de los demás participantes.
A ver... el taller, lo explico de nuevo, funciona de la siguiente forma: Tito es el profesor, quien nos da la tarea a escribir cada primer y tercer jueves del mes. Apenas sube la tarea pueden empezar a subir sus escritos. El plazo para subir los escritos es desde que se sube la tarea hasta el lunes subsiguiente, es decir, tienen un plazo de 11 días para pensar, escribir y subir al blog lo que han escrito. Por favor, NO suban escritos después de ese lunes. Es entendible que en algunos casos hay otras cosas que hacer y no queda otro momento, por eso les recomiendo que apenas puedan, hagan su tarea y la suban y no que esperen hasta último momento.
Desde el lunes en que ya no se pueden subir las tareas hasta el miércoles dos días después es el tiempo en que comentaremos los escritos de nuestros compañeros y compañeras. Sí, también tenemos que comentar lo que los demás escriben, porque en un taller literario en el que la gente se reúne en persona, los demás escritores comentan los escritos de los compañeros, y este taller virtual no será la excepción. Si alguien desea escribir y que le comenten pero no comentar a los demás, les sugiero que busquen a alguien que les pueda corregir sus textos en privado, ya que el taller lo creamos de forma de hacerlo lo más similar posible a uno real y con interacción de todos los participantes.
Alguien me preguntó porqué hay gente que se ha inscrito y no ha escrito. No lo sé. Solo hay una persona que me avisó que iba a estar ausente por un tiempo y esa persona es Katty. Yo le he enviado invitaciones a todos los que me han pedido, mas allá de eso, no puedo hacer. Tampoco puedo obligar a nadie a escribir. Es un taller voluntario, en el que NO le estamos pagando a Tito por el tiempo que se toma en hacer las correcciones/críticas ni por darnos las tareas cada semana. Quizás si fuera un taller en el que se paga todos participarían activamente porque no quieren perder el dinero... No lo sé. De todas formas, el compromiso más que con los compañeros de taller es con uno mismo. Si a uno le gusta escribir y quiere mejorar, practicar y aprender, este es un buen lugar.
Alguien me dijo que quizás algunas personas que han dejado de escribir lo han hecho porque "sienten que sus escritos son peores que otros". A eso no puedo responder porque nadie me ha dicho eso. Si alguien deja de participar porque cree que los demás escriben mejor, me parece una tontería, esto no es una competencia de quien escribe mejor o peor, a nadie le daremos un premio ni le publicaremos un libro por escribir acá. El único objetivo es tratar de aprender y de hacer lo que nos gusta: escribir.
Para terminar, estoy súper agradecida de la labor de Tito y de quienes han decidido participar en el blog y lo han hecho. Por favor, respeten los plazos y comenten los escritos de los demás participantes.
martes, 30 de marzo de 2010
Los proyectos del taller
Hablamos con Tito sobre la frecuencia de los proyectos y pensamos que uno a la semana es quizás demasiado seguido, así que hemos decidido que las tareas se darán dos veces por mes: el primer jueves de cada mes y el tercer jueves de cada mes.
Las tareas irán cambiando. No siempre serán lo que estamos acostumbrados a escribir, a veces nos parecerá que "no podemos escribir sobre eso". La idea es que hagamos un esfuerzo. Si bien este es un taller literario libre, en el que nadie paga por participar ni al que nadie le pagan por escribir, sí hay compromisos, y aunque a veces la tarea o proyecto nos parezca difícil es importante que hagamos el esfuerzo de cumplir con lo propuesto, no solo por el compromiso con nuestros compañeros y compañeras de taller, pero por el compromiso que hemos hecho con nosotros mismos. Hay que tratar y tratar.
La idea de disminuir la frecuencia a dos proyectos mensuales es también de que ojalá todos los participantes escriban en todas las tareas que se dan, por difíciles que sean, y no solo en la que nos gusta o acomoda. Pensamos que si es cada dos semanas es más fácil también hacerse un tiempo para sentarse a escribir.
Hay gente que me ha preguntado sobre participar en este taller. Quienes quieran participar deben enviarme su dirección de correo electrónico a lachinitaenblog@gmail.com para poder enviarles la invitación al blog.
Nos leemos pronto!
Las tareas irán cambiando. No siempre serán lo que estamos acostumbrados a escribir, a veces nos parecerá que "no podemos escribir sobre eso". La idea es que hagamos un esfuerzo. Si bien este es un taller literario libre, en el que nadie paga por participar ni al que nadie le pagan por escribir, sí hay compromisos, y aunque a veces la tarea o proyecto nos parezca difícil es importante que hagamos el esfuerzo de cumplir con lo propuesto, no solo por el compromiso con nuestros compañeros y compañeras de taller, pero por el compromiso que hemos hecho con nosotros mismos. Hay que tratar y tratar.
La idea de disminuir la frecuencia a dos proyectos mensuales es también de que ojalá todos los participantes escriban en todas las tareas que se dan, por difíciles que sean, y no solo en la que nos gusta o acomoda. Pensamos que si es cada dos semanas es más fácil también hacerse un tiempo para sentarse a escribir.
Hay gente que me ha preguntado sobre participar en este taller. Quienes quieran participar deben enviarme su dirección de correo electrónico a lachinitaenblog@gmail.com para poder enviarles la invitación al blog.
Nos leemos pronto!
miércoles, 10 de marzo de 2010
Retomamos el taller
Este jueves retomaremos el Taller Literario. Tenemos conocimiento de que todas las participantes que son chilenas residentes en Chile se encuentran bien, pero es entendible que no puedan escribir acá todavía.
Algo que no mencioné y que en su momento no creí necesario, pero lo hago ahora: Cuando decidí formar este taller, yo misma le pedí a Tito y a Natalie (afumhue) que fueran los profesores de este taller. Como condición les pedí que ellos, que estudiaron/estudian carreras relacionadas con la literatura, fueran quienes nos hicieran los comentarios o correcciones "técnicas", lo que no quiere decir que las demás NO podamos hacer aportes y comentarios. También les pedí que ellos NO subieran al Taller Literario textos propios, para que su labor como "profesores" fuera más objetiva. Las opiniones o críticas que Tito o Natalie puedan hacer, tómenlas como algo técnico, no como algo personal. Obviamente no es necesario estudiar literatura para ser escritor, pero sí creo que lo que ellos estudiaron nos puede ayudar a mejorar lo que escribimos (sin nosotras mismas estudiar literatura e independientemente de lo que hagamos con nuestra vida), lo cual ha sido la idea del taller desde el principio. Uno no le pregunta al mecánico sobre un problema psicológico, así como tampoco uno le pregunta al psicólogo qué es lo que le pasa al auto... Cuando le pedí a Tito y a Natalie que nos ayudaran, lo hice porque pensé que sus opiniones serían valiosas y lo sigo pensando, que hay que rescatar lo valioso de las opiniones, no solo de los profesores, pero también de los demás que comentan, y siempre enfocarnos en el tema que estamos comentando y con esto me refiero a que comentemos el texto que estamos leyendo y demos sugerencias de cómo mejorar, o qué nos hace sentir, o qué nos gustó/no nos gustó, etc.
Tito es también la persona que subirá cada semana el proyecto en el que trabajaremos y quien nos dará una breve explicación sobre el tema, que nos servirá para orientarnos. Ustedes también pueden proponer temas y trataremos de trabajarlos todos.
Otra cosa que creo que es importante es mantener un lenguaje "neutro". Acá habemos personas de distintas nacionalidades, si bien compartimos el idioma español, hablamos y escribimos distintos dialectos. A veces puede ser difícil escribir en "neutro" y es normal y natural escribir con frases o palabras típicas de nuestros países, pero tratemos de, en lo posible, no escribir extremadamente en nuestro "dialecto", cosa de que las demás participantes al leer se queden con un signo de interrogación en los ojos sin entender ni una palabra de lo que escribimos.
El tema de el próximo proyecto: Lo hablamos con Tito y después de algunos comentarios que me hicieron algunas compañeras del Taller sobre que la tarea parecía un poco difícil, sobretodo si estamos recién empezando, acordamos en que esa tarea (junto con el texto que Kate ya había publicado) quedará en borrador para más adelante. Así que ahora a esperar a que Tito suba la tarea de esta semana. ¡Qué ganas tengo de leerles!
Algo que no mencioné y que en su momento no creí necesario, pero lo hago ahora: Cuando decidí formar este taller, yo misma le pedí a Tito y a Natalie (afumhue) que fueran los profesores de este taller. Como condición les pedí que ellos, que estudiaron/estudian carreras relacionadas con la literatura, fueran quienes nos hicieran los comentarios o correcciones "técnicas", lo que no quiere decir que las demás NO podamos hacer aportes y comentarios. También les pedí que ellos NO subieran al Taller Literario textos propios, para que su labor como "profesores" fuera más objetiva. Las opiniones o críticas que Tito o Natalie puedan hacer, tómenlas como algo técnico, no como algo personal. Obviamente no es necesario estudiar literatura para ser escritor, pero sí creo que lo que ellos estudiaron nos puede ayudar a mejorar lo que escribimos (sin nosotras mismas estudiar literatura e independientemente de lo que hagamos con nuestra vida), lo cual ha sido la idea del taller desde el principio. Uno no le pregunta al mecánico sobre un problema psicológico, así como tampoco uno le pregunta al psicólogo qué es lo que le pasa al auto... Cuando le pedí a Tito y a Natalie que nos ayudaran, lo hice porque pensé que sus opiniones serían valiosas y lo sigo pensando, que hay que rescatar lo valioso de las opiniones, no solo de los profesores, pero también de los demás que comentan, y siempre enfocarnos en el tema que estamos comentando y con esto me refiero a que comentemos el texto que estamos leyendo y demos sugerencias de cómo mejorar, o qué nos hace sentir, o qué nos gustó/no nos gustó, etc.
Tito es también la persona que subirá cada semana el proyecto en el que trabajaremos y quien nos dará una breve explicación sobre el tema, que nos servirá para orientarnos. Ustedes también pueden proponer temas y trataremos de trabajarlos todos.
Otra cosa que creo que es importante es mantener un lenguaje "neutro". Acá habemos personas de distintas nacionalidades, si bien compartimos el idioma español, hablamos y escribimos distintos dialectos. A veces puede ser difícil escribir en "neutro" y es normal y natural escribir con frases o palabras típicas de nuestros países, pero tratemos de, en lo posible, no escribir extremadamente en nuestro "dialecto", cosa de que las demás participantes al leer se queden con un signo de interrogación en los ojos sin entender ni una palabra de lo que escribimos.
El tema de el próximo proyecto: Lo hablamos con Tito y después de algunos comentarios que me hicieron algunas compañeras del Taller sobre que la tarea parecía un poco difícil, sobretodo si estamos recién empezando, acordamos en que esa tarea (junto con el texto que Kate ya había publicado) quedará en borrador para más adelante. Así que ahora a esperar a que Tito suba la tarea de esta semana. ¡Qué ganas tengo de leerles!
lunes, 1 de marzo de 2010
Taller suspendido
Informo que debido al terremoto acontecido en Chile el taller literario queda suspendido hasta nuevo aviso. Gracias por su comprensión y espero que pronto podamos retomar esta actividad.
jueves, 18 de febrero de 2010
Taller literario: concepto y método de trabajo
Antes de dar inicio a las actividades que desarrollaremos a lo largo del taller, sería conveniente, a modo de introducción, exponer a grandes rasgos qué es un taller literario —considerando también, por supuesto, el importante aporte de las dos compañeras que, previamente, se refirieron a sus experiencias personales como talleristas—, en qué consiste y cuáles son sus finalidades, para luego explicar la metodología de trabajo que aplicaremos durante el transcurso del mismo.
Una primera cosa a considerar es que todo taller literario debe entenderse como un espacio común de encuentro (presencial o a distancia) entre diversas personas unidas por una misma inquietud: la literatura; es decir, en principio —y no es mi intención parecer pelotudamente redundante... o quizás sí—, un taller literario es un grupo humano cuyo denominador común es el interés, el amor o la pasión por las letras. ¡Eureka!
Evidentemente, el concepto de “taller literario” no se agota en el mero hecho de compartir el gusto o afición por la literatura —de lo contrario, una tertulia entre escritores, un congreso de poesía transexual o una orgía de novelistas embarazadas, podrían considerarse como talleres literarios, y, claramente, no lo son—, pues son varios más los requisitos que le dan a un taller de literatura la calidad de tal.
Así, otra característica de los talleres literarios a considerar es su estructura interna y organización —muy simple, por lo demás—, conformada fundamentalmente por un determinado número de alumnos (talleristas) y un profesor cuya tarea es servir de guía en los procesos de aprendizaje y de creación de los talleristas.
De lo anterior se desprende que un taller de literatura es una instancia de trabajo que, si bien nunca debe perder su carácter lúdico, exige cierto grado de disciplina y conducción. No obstante, cabe señalar que la labor del profesor no es la de un catedrático severo, acartonado y erudito, sino la de un simple orientador del aprendizaje y la creación individual, grupal y colaborativo de los talleristas.
A propósito del término “colaborativo”, es importante subrayar que uno de los objetivos que generalmente se pretende lograr con los talleres —y éste no será la excepción— es convertir al grupo humano del comienzo en una verdadera comunidad donde, mediante la comunicación y la camaradería, se trabaje cooperativamente en el aprendizaje teórico-práctico de los saberes y fundamentos literarios que harán a los talleristas mejores escritores.
En cuanto a la finalidad esencial de los talleres literarios, la meta que se persigue y que nunca se alcanza del todo, pues la literatura no es un lugar sino un camino o un río infinito carente de desembocadura, es transformarse en un mejor escritor, corregir pifias, “perfeccionarse” (asqueroso verbo), afinar la puntería literaria, pulir todo lo que haya que pulir y, en definitiva, dominar a voluntad el lenguaje como a una dócil maraca. Hacia ese objetivo apunta también El Telar de las Historias.
Finalmente, en lo que respecta a la metodología de trabajo del taller, ésta será la siguiente: cada jueves, el profesor (o algún voluntario) subirá a este blog un texto expositivo breve sobre algún autor, tema, género o recurso literario, junto a una tarea para los talleristas que consistirá en componer un texto siguiendo las instrucciones o indicaciones que se señalen en la misma entrada. Cada tallerista tendrá plazo hasta el domingo de la respectiva semana para enviar su escrito, el que de inmediato será subido al blog para recibir hasta el miércoles de la semana siguiente la esperada retroalimentación mediante los comentarios del profesor y de los demás compañeros. Esta mecánica se repetirá semana a semana, con el jueves siempre como día de inicio.
En unas horas más, Macarena subirá la primera tarea (la propuesta por Kate) con sus respectivas instrucciones. No duden en comentar si les asalta alguna duda o si algo no quedó lo suficientemente bien explicado.
Una primera cosa a considerar es que todo taller literario debe entenderse como un espacio común de encuentro (presencial o a distancia) entre diversas personas unidas por una misma inquietud: la literatura; es decir, en principio —y no es mi intención parecer pelotudamente redundante... o quizás sí—, un taller literario es un grupo humano cuyo denominador común es el interés, el amor o la pasión por las letras. ¡Eureka!
Evidentemente, el concepto de “taller literario” no se agota en el mero hecho de compartir el gusto o afición por la literatura —de lo contrario, una tertulia entre escritores, un congreso de poesía transexual o una orgía de novelistas embarazadas, podrían considerarse como talleres literarios, y, claramente, no lo son—, pues son varios más los requisitos que le dan a un taller de literatura la calidad de tal.
Así, otra característica de los talleres literarios a considerar es su estructura interna y organización —muy simple, por lo demás—, conformada fundamentalmente por un determinado número de alumnos (talleristas) y un profesor cuya tarea es servir de guía en los procesos de aprendizaje y de creación de los talleristas.
De lo anterior se desprende que un taller de literatura es una instancia de trabajo que, si bien nunca debe perder su carácter lúdico, exige cierto grado de disciplina y conducción. No obstante, cabe señalar que la labor del profesor no es la de un catedrático severo, acartonado y erudito, sino la de un simple orientador del aprendizaje y la creación individual, grupal y colaborativo de los talleristas.
A propósito del término “colaborativo”, es importante subrayar que uno de los objetivos que generalmente se pretende lograr con los talleres —y éste no será la excepción— es convertir al grupo humano del comienzo en una verdadera comunidad donde, mediante la comunicación y la camaradería, se trabaje cooperativamente en el aprendizaje teórico-práctico de los saberes y fundamentos literarios que harán a los talleristas mejores escritores.
En cuanto a la finalidad esencial de los talleres literarios, la meta que se persigue y que nunca se alcanza del todo, pues la literatura no es un lugar sino un camino o un río infinito carente de desembocadura, es transformarse en un mejor escritor, corregir pifias, “perfeccionarse” (asqueroso verbo), afinar la puntería literaria, pulir todo lo que haya que pulir y, en definitiva, dominar a voluntad el lenguaje como a una dócil maraca. Hacia ese objetivo apunta también El Telar de las Historias.
Finalmente, en lo que respecta a la metodología de trabajo del taller, ésta será la siguiente: cada jueves, el profesor (o algún voluntario) subirá a este blog un texto expositivo breve sobre algún autor, tema, género o recurso literario, junto a una tarea para los talleristas que consistirá en componer un texto siguiendo las instrucciones o indicaciones que se señalen en la misma entrada. Cada tallerista tendrá plazo hasta el domingo de la respectiva semana para enviar su escrito, el que de inmediato será subido al blog para recibir hasta el miércoles de la semana siguiente la esperada retroalimentación mediante los comentarios del profesor y de los demás compañeros. Esta mecánica se repetirá semana a semana, con el jueves siempre como día de inicio.
En unas horas más, Macarena subirá la primera tarea (la propuesta por Kate) con sus respectivas instrucciones. No duden en comentar si les asalta alguna duda o si algo no quedó lo suficientemente bien explicado.
miércoles, 17 de febrero de 2010
Otra experiencia y una propuesta.
¡Hola!
Mi experiencia en un taller literario es similar a la de Claudia, la profesora nos ponía a leer cuentos cortos y todos discutíamos sobre el tema (ella nos señalaba aspectos interesantes de cada cuento y cada autor) y luego con base en lo que leíamos, escribíamos un cuento corto (suspenso, drama, terro, erótico etc) y luego lo leíamos frente a todos la clase siguiente y hacíamos comentarios.
Fue una experiencia bastante divertida y enriquecedora (leer y escribir son dos de mis hobbies).
Podemos empezar este taller con una pequeña descripción de cada uno (un poco más amplia que la información del perfil)pero hablando como narrador omnipresente, es decir, el que habla en tercera voz y describe los hechos y sentimientos de los personajes. Por ejemplo: Esta es la historia de una chica llamada Kate. Vivía en una bella ciudad rodeada por montañas y colinas...
Cuéntenme qué les parece la idea (es para romper el hielo).
Saludos a todos.
Mi experiencia en un taller literario es similar a la de Claudia, la profesora nos ponía a leer cuentos cortos y todos discutíamos sobre el tema (ella nos señalaba aspectos interesantes de cada cuento y cada autor) y luego con base en lo que leíamos, escribíamos un cuento corto (suspenso, drama, terro, erótico etc) y luego lo leíamos frente a todos la clase siguiente y hacíamos comentarios.
Fue una experiencia bastante divertida y enriquecedora (leer y escribir son dos de mis hobbies).
Podemos empezar este taller con una pequeña descripción de cada uno (un poco más amplia que la información del perfil)pero hablando como narrador omnipresente, es decir, el que habla en tercera voz y describe los hechos y sentimientos de los personajes. Por ejemplo: Esta es la historia de una chica llamada Kate. Vivía en una bella ciudad rodeada por montañas y colinas...
Cuéntenme qué les parece la idea (es para romper el hielo).
Saludos a todos.
martes, 16 de febrero de 2010
Mi experiencia en el taller.
Les voy a contar mi experiencia personal en talleres literarios, para ver si nos sirve a todos.
Participo hace dos años en un taller literario con Marco Antonio de la Parra, psiquiatra y dramaturgo chileno. Y trabajamos de la siguiente manera: cada uno lleva un cuento escrito según el tema propuesto la sesión anterior, y después de leídos, los comentamos, pero no "lo que se cae solo", como dice Marco Antonio (es decir lo que es evidente para todos), sino que lo que a cada uno nos pareció: algunos no se entienden, otros se enredan por tantos personajes, algunos son espectaculares, y así.
Este taller me gusta mucho porque hay un ambiente relajado, donde nadie se cree mejor que el otro (personalmente odio los grandes egos), comentamos libros, escritores que leer, películas buenas de ver. Y según Marco Antonio es obligatorio escribir mal, como una manera de relajar los nervios.
Espero que les haya servido mi experiencia, porque de hecho he pensado que sería entretenido que cada uno subiera un cuento según un tema dado (es increíble la cantidad de cosas distintas que se escriben del mismo tema) y así todos podríamos comentar lo que nos parece el cuento.
En fin, ojalá salgamos luego del rodaje y comenzemos ya!
Muchos saludos a todos, y gracias a la Maca por la idea.
Participo hace dos años en un taller literario con Marco Antonio de la Parra, psiquiatra y dramaturgo chileno. Y trabajamos de la siguiente manera: cada uno lleva un cuento escrito según el tema propuesto la sesión anterior, y después de leídos, los comentamos, pero no "lo que se cae solo", como dice Marco Antonio (es decir lo que es evidente para todos), sino que lo que a cada uno nos pareció: algunos no se entienden, otros se enredan por tantos personajes, algunos son espectaculares, y así.
Este taller me gusta mucho porque hay un ambiente relajado, donde nadie se cree mejor que el otro (personalmente odio los grandes egos), comentamos libros, escritores que leer, películas buenas de ver. Y según Marco Antonio es obligatorio escribir mal, como una manera de relajar los nervios.
Espero que les haya servido mi experiencia, porque de hecho he pensado que sería entretenido que cada uno subiera un cuento según un tema dado (es increíble la cantidad de cosas distintas que se escriben del mismo tema) y así todos podríamos comentar lo que nos parece el cuento.
En fin, ojalá salgamos luego del rodaje y comenzemos ya!
Muchos saludos a todos, y gracias a la Maca por la idea.
lunes, 15 de febrero de 2010
El taller literario
Bueno, la primera entrada de este proyecto de taller literario virtual. La verdad es que yo de talleres literarios, como ya les conté, no sé mucho, pero la idea es que quienes ya han estado en uno y sepan, nos ayuden a los que somos principiantes. En realidad, nos ayudaremos los unos a los otros a escribir. Creo que es más fácil "obligarnos" a escribir cuando sabemos que nos hemos comprometido con nuestros/as compañeros/as de blog. Tampoco es la idea que esto sea una obligación para ustedes, sino un gusto.
Ahora a esperar a Tito a que nos dé las instrucciones para este taller y nos explique cómo y de qué va esto. Si alguien puede contarnos su experiencia en un taller literario y contarnos qué es lo que se hace, cómo se hace o solo para dar alguna idea, puede subir la entrada.
Bienvenidos y bienvenidas a NUESTRO taller literario.
Ahora a esperar a Tito a que nos dé las instrucciones para este taller y nos explique cómo y de qué va esto. Si alguien puede contarnos su experiencia en un taller literario y contarnos qué es lo que se hace, cómo se hace o solo para dar alguna idea, puede subir la entrada.
Bienvenidos y bienvenidas a NUESTRO taller literario.
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