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viernes, 23 de abril de 2010

Brillo en la opacidad.

Érase una vez una chica adolescente a mitad de los 80's. Era una chica cualquiera buscandose una identidad propia. Había muchas opciones para elegir y no sabía cual tomar. Tenía 18 años y se decía a sí misma que no tenía prisa en decidirlo como la mayoría de sus amigos que ya estaban envueltos en un rollo propio en alguna sub cultura o en lo más comercial del momento dado el caso. Estaba esa moda pop con sombreros, mallones y sacos de hombreras enormes, estaba el heavy metal con su big hair, estaba el agonizante punk, el recién nacido gothic, incluso el rollo de Madonna y las chicas materiles. Ella no sabía cual elegir, daba vueltas en torno a su guardarropa en pos de algo que la hiciera sentir bien con ella misma. Probó prácticamente todo. Un día la podías ver emocionada dando saltitos oyendo Holiday lo mismo que el mes siguiente haciendo headbanger y jurando que amaba a Mötley Crüe y que se iba a inyectar whisky en las venas como Nikky Sixx. En realidad y secretamente se sentía más cómoda escuchando grupos como Alex Sex Fiend que oyendo a Bananarama y a The Bangles. Así que tampoco fue extraño verla de repente vestida de colores oscuros y con crepé hecho en el cabello. Se paseaba sonámbula escuchando cintas de David Bowie y leyendo a Edgar Allan Poe, le gustaba, se sentía bien en ese mundillo. Hasta que...
Hasta que un día su hermana y una de sus más cercanas amigas fanáticas de las películas de Molly Ringwald y Patrick Swayze, arduas oyentes de Michael Jackson y A-Ha empezaron a críticar su estilo y a burlarse de ella. De inicio las ignoraba, pero sus constantes y mordaces comentarios empezaron a hacer mella en su incipiente autoestima. Había pocos como ella, era más frecuente ver chicas y chicos con cabello a lo Miami Vice que con una mohicana y con crepé. Empezó a preguntarse si había elegido la opción adecuada, ya que le importaba lo suficiente lo que los demás opinaran de ella como para hacer dudar su propio juicio. Así que volvío a dejarse llevar por la valiosa opinión ajena dejando la propia de lado...lentamente comenzó a despojarse de su indumentaria para dar paso a la moda pasajera que estuviera en boga en ese momento, a encajonar sus cintas y viniles para oir a quién se pusiera de moda y alocara a su hermana la normal y a sus amigas las lindas. Mc Hammer, Vanila Ice, basura, sólo basura le parecía...Así pasaron los años, hasta que dejó su adolescencia y se convirtió en una adulta que reprimía la mayoría de lo que le gustaba. Uno de esos días de trabajo en sábado informal se le ocurrió ir con una de las tantas camiseas de grupos que secretamente adoraba y apilaba en el clóset...por un momento temió ser mal mirada por llevar una camiseta de Siouxsie con Robert Smith. Uno de sus compañeros, más o menos de la edad se acercó y alabó su playera, comentándole que él en sus años mozos había sido punk. Ella se sintió halagada hasta el punto de no sólo agradecer, si no de sonreír. Un par de horas despues, escucharía a su compañero hablar con uno de los encargados de área sobre ella:

-Pues tiene futuro...pero no sé hay algo en ella que no me termina de convencer.
-¿Cómo qué es?
-No sé, como que le falla algo de autenticidad o seguridad en su personalidad, y necesitamos a alguien seguro para este proyecto. Le falta pasión.
-¿A razón de que lo notaste?
-De que se reprime un poco o no se encuentra a sí misma. Mirala, es taaaan fresita aparentando ser alternativa...sólo observa su playerita...Lástima. La creí más genuina y sólo es una pose de rudeza para una chava fresa. Hubiera llegado lejos en éste proyecto.
-Pues ni modo.
-Será para otro, chequemos el trabajo de Karina.

Ella sintió como si le cayera agua fría encima. Tantos años, tantos años, dejando todo de lado, su música, su ropa, lo que de verdad había querido estudiar. Todo para que en un momento cumbre en su trabajo alguien con ojo crítico notara su auto-engaño. Se sentía como un plato de ancas de rana a las que hubieran confundido con un pedazo de pollo. Vil.


(La rana que quería ser una rana auténtica, Augusto Monterroso.)

viernes, 16 de abril de 2010

Playing with fire.

Soy una mujer complicada, del mañana...siempre dejo muchas cosas para mañana en lugar de hacerlas al instante. Me gusta atrapar a esa hadita odiosa llamada Inspirancia que ya no gusta tanto de sentarse en mi hombro a canturrear mientras yo me dedico a dibujar, a estudiar o a escribir, ya no viene. La llamo y la llamo y no aparece, es una jodida perra. ¿Por qué me complico la vida? Tal vez porque no estoy hecha para una existencia llana. A veces me interno entre sombras, corro, giro y me caigo, alguna veces. Otraz grácilmente brinco los obstáculos o sólo los tiro. ¿Necedad?
Como cuando voy de juerga y aunque se que el cigarro me provoca dolor horrible de cabeza y resaca me fumo media cajetilla en cadena. O se que no debería beber tanto y me tomo muchos litros de cerveza...o como en este caso, me pongo a jugar con fuego al pararle bola a un pendejo que amé mucho en su momento y que también me hizo sufrir demasiado hasta no hace mucho. Ajá. Despues de ya prácticamente un par de años de pelear constantemente, de ser amigos dos días y mandarnos al coño 3 meses, de soportar sus bajezas de como se pasea con una lagartija precolombina en mi cara...dije...a la pito, voy a ser tan cínica, polígama y puta como me plazca y como lo fuí hace unos años, donde sólo me concierne una persona: YO. Tal vez no elegí a la persona más adecuada para reanudar mi perrez: mi ex-porkchop. Es un test a mí misma. Sé Perra, sé Perra es la consigna. Usarlo. Así como debe ser. Un juguete, de muchos, en una caja. Así que cero que te influya...supongo que se siente un dios y ni imagina que pensaba en una chica mientras me hacía sexo oral en el estacionamiento de la zona federal aduanera. Cuando leo Como Agua Para Chocolate casi nunca soporto las ganas de seguir leyendolo y lo devoro hasta que lloro con Tita. Y sueño con Pedro. Me puse a cantar pontos de umbanda mientras curaba al gato y lloré mucho sobre el porque no quería que muriera y todo lo de los últimos malos días salió ahí. Me sentí Tita, haciendo riachuelos salinos. Pero no, sólo fueron algunos charcos. Hoy amanecí menos desecha y me fuí por la mañana fría canturreando a New Order. Me salvas música, te amo.