viernes, 1 de abril de 2011

El secreto

Estaba sentada sola en el tren mientras pensaba la vida que había dejado tras de sí. Revolvía su té distraídamente, enfriándolo, sin tomar, sin dejar de revolver. Su mano estaba desconectada de su mente, su mente desconectada de su cuerpo.

Sabía que le tomaría tiempo olvidar su rostro, su sonrisa, sus caricias, su perfume. Pero también sabía que la separación era el único camino. Aquella fotografía que había encontrado, accidentalmente, en su portafolio la había inquietado. Sólo ahí vino a conocer a su hermana gemela, desaparecida hacía tiempo. Y nunca más él le volvió a mencionar el tema. Y ella nunca más volvió a ver la foto.

Ella sabía que había muchos detalles que simplemente estaban fuera de lugar, por ejemplo, las velas que encontró escondidas entre sus cajas de zapatos un día cuando le dio por hacer una limpieza profunda. Supuso que planeaba una noche romántica, pero como dicha noche no llegaba, se empezó a preguntar si no la planearía para otra más.

Sin embargo sus sospechas eran infundadas, simplemente él nunca le dio motivos para sospechar que en su vida había otra. Su trabajo lo consumía por completo. Y los fines de semana, muchas veces tenía que dejarla para ir a la oficina. Claro, ella no era tonta, y algunas veces lo seguía sin que él se diera cuenta. Efectivamente, se dirigía a su oficina, al igual que sus otros compañeros. Y allí se quedaban, hasta tarde. Ella sólo veía entrar y salir a las personas de seguridad y a las personas del aseo. También salían grupos de ejecutivas que al parecer iban a almorzar y luego volvían, pero nunca salía su marido. No había ningún indicio que él tuviera a otra.

Fue por culpa de un clavo que toda la verdad salió a la luz. Una noche tarde, mientras esperaba que su esposo saliera de una de sus interminables reuniones nocturnas, ella decidió entretenerse y hacer arreglos caseros. Decidió colgar un cuadro que pensó se vería bonito en el corredor, pero el martillo parecía no querer obedecerle y golpeó la pared. El clavo saltó, rodó y se cayó por una rendija del suelo de madera. Ella alcanzó a verla y procedió a tratar de abrirla. Se sorprendió que levantara fácilmente y la sorprendió aún más lo que vio. Envueltos en una manta, una serie de DVD’s con carátula blanca. La curiosidad fue bastante, razón por la cual se dirigió a la sala, abrió el mueble que guardaba el gran teatro en casa, con su televisor de alta definición e insertó el primer DVD.

En un primer plano aparecía una oficina. La silla de cuero, el escritorio y alguien rubio amarrado dando la espalda a la cámara. Una mujer entra en escena, sosteniendo una correa y diciendo palabras sugestivas. Está vestida de ejecutiva y camina un poco torpe con tacones altos. Ella pausa el video y piensa de quién podrá ser. Además, parece que antes hubiera visto a esa mujer. Continúa la reproducción del video.

La mujer empieza a quitarse la ropa, y revela una masculinidad escondida y pronta a jugar. Ella se sorprende. ¿qué hace esto en mi casa? ¿quién trajo esto a mi casa?.
El video continúa, otras mujeres entran en escena, Mujeres que poco a poco revelan su masculinidad. A ella se le hacen conocidas, pero no logra identificar. No logra entender.

La estocada final llega cuando revelan la persona misteriosa escondida tras la silla. Una mujer rubia, de mirada clara. La mujer de la foto. La hermana de su esposo. ¡No está muerta! Pausa el video, se acerca al televisor, trata de recordar. Ahí están, cabello rubio, ojos grandes. Con más curiosidad continúa reproduciendo el video.

Los otros hombres disfrazados de mujeres hacen una danza ritual alrededor de la mujer atada a la silla. Poco a poco la desviste y revelan otra masculinidad escondida. Ella salta de la silla. No lo puede creer. ¿Qué está pasando?

De repente, la realidad la golpea como un rayo. Reconoce al grupo de mujeres. Son las ejecutivas que salían de la oficina de su esposo. Obviamente un poco más alocadas, pero definitivamente eran ellas. Pero si eran hombres… eso quería decir que las llegadas tarde, los trabajos de fin de semana, las reuniones con los colegas… ¡no podía ser! Era su imaginación.

Decidió ir a enfrentar a su esposo. ¡No podía ser! Entró a su oficina sin avisar y lo que vio confirmó todo lo que había estado pensando. En la mitad de la oficina se encontraba la mujer rubia, llevaba un vestido traslúcido que dejaba ver toda su masculinidad. Abrió los ojos como platos y trató de musitar palabra, pero estaba petrificado. Ella sólo pudo dar la vuelta e irse de allí.

Tomó el tren que la llevara lo más lejos posible de él. Sentada en su cabina, revolvía el te distraídamente y no pudo evitar dejar aflorar las lágrimas cuando sus ojos se posaron en la pelota y el caballito de madera. Los primeros regalos que compró cuando, horas antes, se enteró de la buena noticia. Aún no sabía el sexo del bebe, pero supuso que no sería problema. Son juguetes que sirven a cualquier niño. Lo más emocionante iba a ser ver la cara del orgulloso papá cuando ella le contara.

2 comentarios:

M dijo...

Kate: leí el relato varias veces antes de comentar algo :)

La historia me pareció súper, súper interesante... aunque en algunas partes tuve que volver atrás y releer porque no estuve segura de haber entendido bien.

En algunas partes, tengo la sensación de que un traspaso "más sutil" entre párrafo y párrafo le habría dado una continuidad mejor al texto, como que en algunos párrafos saltaste de una cosa a otra. No está mal, solo que un hilo conductor me habría gustado...

Otra cosa es que hay algunos elementos repetidos... por ejemplo "masculinidad"... me habrían gustado otras palabras, otros adjetivos y sustantivos...

pero más allá de eso, el texto me pareció genial. No lo habia leido antes de subir el mio para no influenciarme, pero me llama la atención que ambas nos hayamos ido "por un lado más oscuro", creo que el tema del clavo y la correa marcaron la tendencia.

Lejos lo que más me gustó es el principio. Lo inesperado no es tanto el final pero la historia en sí. Una vez leída y entendida me parece que hiciste un muy muy buen trabajo (hablando de reinventarse eh!) y el final, circular, lo cerraste muy bien :)

Me gustó mucho el cuento, gracias Kate! esta tarea estuvo entretenida :D

Zuzu dijo...

Hola!

Son mis primeras participaciones así que no tengo muchos antecedentes, el cuento me gustó, me agradadaron las vueltas que da y el final. Lo único que noté un poco repetitivo la palabra "masculinidad". Sería todo :)

Saludos