lunes, 28 de junio de 2010

La cajita de color crema

Yo llevaba un par de semanas con Renato cuando conocí a su hermano gemelo, Javier. Renato me gustaba, era un buen tipo, pero Javier... Javier era otra cosa. A pesar de ser idénticos por fuera, por dentro eran totalmente distintos. Renato era tranquilo, risueño, caballero, confiable. Todo en él parecía bondad. Javier, en cambio, representaba el peligro, era poco comprometido, siempre andaba serio, era el mino, y él lo sabía. Yo habría caído por Javier sin dudas, de haberlo conocido primero, y lamenté cuando Renato me lo presentó. A mí los que me gustaban eran los que eran como Javier, no los niñitos buenos, aburridos y predecibles como Renato.

No recuerdo cuánto tiempo pasó. Quizás fueron unos meses. Yo aprovechaba cada momento en que veía a Javier para compararlo con Renato, mi novio formal, y quejarme en silencio de lo que él no era y nunca sería. Javier me gustaba, me atraía, pero tenía claro que nunca pasaría algo entre nosotros. Sin embargo un día... Fue un día sábado. Yo fui a buscar a Renato a su casa. Javier estaba solo. Me hizo pasar. Nos sentamos en el living, me ofreció algo de tomar mientras esperábamos a Renato. Conversamos, para ser sincera, no recuerdo de qué, pero recuerdo la sensación de cosquilleo, de nervios, de pensar en lo imposible... Hasta que pasó. Javier y yo nos besábamos, casi arrastrándonos por el suelo, camino a su dormitorio. A medio desnudar nos detuvimos, nos dijimos algo, una disculpa, con voz entrecortada y volvimos al living, arreglándonos la ropa. No podíamos hacer eso, no podíamos hacerle eso a Renato. Cinco minutos después estábamos completamente desnudos en la cama de Javier.

Estuvimos así cerca de un año. Nos veíamos en los momentos robados a Renato. En los paseos familiares, en las cenas en casa de sus abuelos, en las noches en que me quedaba a dormir en casa de Renato y le exigía dormir sola. Renato hacía pequeños intentos de avanzar conmigo en lo sexual, pero yo lo detenía, le decía que quería esperar hasta el matrimonio, y Renato, pobre Renato, me creía y me respetaba, y se iba a dormir a su dormitorio mientras yo me quedaba en el de invitados. Cuando todos dormían, Javier aparecía por el dormitorio y nos faltaban minutos para acariciarnos en silencio, antes de que amaneciera.

Fue en la casa de campo que la familia tenía, que Renato me pidió matrimonio. En el gesto más cursi del mundo, me llevó a dar un paseo. Paramos al lado de un árbol. Renato me mostró un corazon dibujado con su nombre y el mío adentro y al pie del árbol, en una cajita color crema, un anillo reluciente. No supe decirle que no. Renato se puso a llorar cuando, de rodillas, puso el anillo en mi dedo. Me sentí asqueada. Esa misma tarde me las arreglé para que Renato se fuera a dar un paseo con su madre y me escapé con Javier al campo. Fuimos al mismo árbol y le conté que Renato me había pedido matrimonio. Javier me daba la espalda. Yo estaba sentada en el suelo, sobre el pasto seco y largo, jugando con una ramita. Cuando levanté la vista después de haberle preguntado qué íbamos a hacer, ví que Javier, con una piedra afilada, había borrado los nombres dentro del corazón. Fue la primera vez que lo ví demostrarme que yo le importaba, que lo que teníamos, lo que fuera que haya sido, le importaba. Lo hicimos ahí, con el pasto enterrándoseme y picándome en el cuerpo. Javier me dijo que no le importaba echarse a su familia encima, que estaba enamorado de mí, que me quería para él, que ya no soportaba verme con su hermano, saberme de Renato. Yo a Renato le tenía cariño, me costaba pensar en desprenderme de él y por otra parte, pensaba en que Renato era algo seguro. Con Javier corría el riesgo de que no funcionara, de que no fuera lo que yo quería que fuera. Quizás, al final, lo que quería era una mezcla de Renato y Javier. Obviamente no lo podría tener nunca. Ese mismo día terminé con Renato, le devolví el anillo, le dije que lo sentía, y desaparecí de su vida. Tampoco quise ver a Javier.

Hoy Renato está casado y tiene una hija. Javier ha vuelto a buscarme. Según él, quería cerrar el círculo conmigo, responder lo que quedó inconcluso entre nosotros. Fuimos a su casa de campo. Caminamos conversando. Llegamos hasta el viejo árbol, todavía con las cicatrices del engaño en su tronco. Javier me preguntaba si yo creía que podíamos intentarlo de nuevo. Que nunca dejó de quererme, que ahora el tiempo había pasado, que su familia lo entendería. Puse mi mano sobre el corazón rugoso y áspero mientras lo que me decía Javier se iba haciendo más y más pequeñito. Cuando miré hacia abajo, arrimada a una raíz sobresaliente del árbol y casi oculta por el pasto crecido, vi una pequeña, sucia y maltratada cajita de color crema.

Mundo paralelo

Lo siento, nunca te di esperanzas, me dio pena que las cosas resultaran así, y que después de nuestro encuentro te arrastraras con promesas de amor que nunca busqué y de las que huí por mucho tiempo.

Habían sido meses de intentos inconclusos, faltaban un par de días para que viajaras; habíamos llegado demasiado lejos para echarse atrás, point of no return y la química nos explotaba por los poros. Te lo dije desde el dia uno, no seré tu pareja, menos tu amante, sabes que ya no creo en el amor. Somos adultas, vivamos lo que haya que vivir. Reconozco que fue especial, que me gustaste en el instante en que te vi, que tu cara y tu exquisitez era como la imaginaba, y que morí de placeres una y otra vez enredada en tu cuerpo hasta la madrugada, varias madrugadas después de noches que competían entre si hasta llegar casi a confundirme.

Hasta aquel último día camino a la cordillera, volábamos en la moto, y llegamos a ese cafecito de cuentos, kuchen de manzana y chocolate caliente, tu mano tomando la mía; me decias que yo era tu sueño hecho realidad y yo no sabia que decir. Al rato bajamos al rio, y nos quedamos sentadas entre las rocas, oyendo el agua mientras atardecía. Me abrigabas del frío con tu abrazo, y cerré los ojos con la esperanza de un nuevo comienzo.

Pero no fue así, me sumergí en un dolor inmenso, y lloré desconsolada en silencio, de impotencia, rabia, de no poder sentir nada. Estaba en medio de un paisaje maravilloso, con una persona especial, después de unos días soñados, pero mi corazón estaba en otro lugar, un lugar escondido y grabado a fuego por alguien más. Lo supiste de inmediato, aun cuando trate de apagarlo, y no recuerdo si preguntaste si lloraba por ella, y no recuerdo si te respondí que si.

Han pasado los años y otra vez vuelves a buscarme, me cuentas que aun sigo en ti, que nunca me olvidaste, y que en aquellas piedras grabaste nuestros nombres. Dices que me escribirás, que esperas verme algún día. Me quedo quieta y cierro los ojos, y recuerdo la inmensidad del paisaje, el cielo gris, la dureza de las rocas, el ritmo furioso del agua bajando, y me pregunto si existirá un mundo paralelo donde ella ya no exista mas.

El primer beso

Increíble que después de tantos años todavía siga allí. Recuerdo mucho el día en que Felipe, mi primer "novio," tallo aquel corazón. En esa época yo tenía 11 años y era la única niña que se pasaba jugando fútbol con los niños del barrio. A esa edad ya empezaban las niñas del barrio a fijarse en los niños y por medio de juegos, de risas, y de coquetería inocente, muchas recibieron su primer beso. Yo creía, en esa época, que nadie se fijaría en mi y que nunca besaría a nadie. Pero estaba equivocada.

Felipe llego al barrio en épocas de navidad de ese año. David, su primo, me lo presentó en una tarde calurosa mientras jugábamos fútbol a la vuelta de la esquina de la casa de la abuela. Felipe me miraba y me miraba, pero no decía nada. Después de tres días de escondite, partidos de fútbol, lleva y carreras en bicicleta, Felipe me pregunto que si quería ser su novia.

¿Felipe quería que yo fuera su novia? ¿yo? Se me hacía muy extraño que aquel chico se hubiese fijado en mi. No podía entender por que quería que yo fuera su novia. Felipe era uno de los chicos más guapos del grupo y era un año mayor que yo. ¿por que habiendo tantas otras chicas bonitas en el barrio, me había preguntado a mi?

Le dije que si, y en ese momento Felipe talló el corazón con nuestros nombres en el. Me agarro de la mano y me dijo:
- Ahora me tienes que dar un beso.
-¿Un beso? pe..pero no es muy rápido, le conteste
- Pero si no me das un beso, entonces no somos novios
- bueno, te doy un beso en la mejilla.
- NO. Tiene que ser en la boca…

Mi corazón latía a millón. Nunca le había dado un beso a nadie. ¿Que tal que el lo detestara? ¿Que se arrepintiera de haberme pedido que fuera su novia? Pero un beso no podía ser tan difícil. En ese momento, recordé las decenas de escenas de novela que había visto de reojo, mientras pretendía jugar cuando la abuela sollozaba, hipnotizada, en frente de la pantalla del televisor.  Me acerque a el, cerré los ojos, y sentí sus labios húmedos y suaves sobre los míos. Sentía como si miles de mariposas pequeñas batieran sus alas dentro de mi estomago. Abrí un poco la boca y sentí su lengua intentar colarse dentro de la mía. Me sorprendió aquel intento y cerré la boca bruscamente mientras su lengua todavía estaba en la mía. Felipe emitió un pequeño gemido de dolor y con eso el beso termino abruptamente. Lo mire, sonrojada, le pedí disculpas, y salí corriendo.

Al día siguiente Felipe vino a buscarme a casa. Mi abuela le dijo que yo y mis primos estábamos en la piscina del club. Mientras estaba en la piscina lo vi llegar, pero el no me vio. Me escondí el resto de la tarde, pues me moría de la pena de verlo o besarlo otra vez. Después de una horas vi que se fue con la cabeza baja. Fue la ultima vez que vi a Felipe. Durante el resto de las vacaciones de Navidad me la pase escondiendome de el.

La visita de Felipe a su primo llego a su fin y el se fue igual de rápido e inesperado que aquel beso. Y al igual que aquel corazón tallado en esa piedra, Felipe y su beso quedaron marcados para siempre en mi corazón, como una bella memoria de mi niñez y el primero de muchos besos por venir.

El curso de fotografía.

- Ya poh, dime. ¿Te gusta?
- Está bonita. ¿La sacaste tú o el profe?
- Obviamente que yo, de lo contrario no te la mostraría.
- Lo mismo me dijiste de ese kuchen de manzana.
- ¿Vas a empezar de nuevo?
- No, pero la mentirosa no fui yo. A todo esto, ¿no te ha cocinado nada más la fresca esa?
- Ya te dije que no la he visto. ¿Podemos comentar de mi fotografía ahora?
- ¿Y que más quieres que te diga?
- Sobre los efectos que logré sobre ella, ¿no te fijaste?
- ¿Cuáles efectos?
- No te los voy a decir, la idea es que tú los descubras. Haz un esfuerzo; es importante para mí.
- Déjame mirarla con atención... ¿Te refieres a que los árboles se ven lejos y borrosos?
- Es uno de los efectos que logré.
- Harto fea la mano en el árbol. Yo que tú hubiera usado una mano más decente, esta se ve toda sucia.
- En las cosas que te fijas.
- Chuta, que sensible. ¿Y de quién es la mano fea?
- De una compañera del curso.
- Supongo que es bonita o tiene buen culo; de lo contrario no la hubieras usado de modelo.
- Parece que escogí un mal momento para venir a verte.
- Te hago una pregunta sencilla y ya que te quieres ir. Y no me quites la foto, la quiero observar con detención.
- Prefiero irme, pero quédate con la fotografía.
- ¿Te vas a juntar con la de las manos feas?
- ¿Con quién?
- No te hagas el tonto. ¿O vas a ver a la del kuchen?
- Me voy a mi casa. Si no me crees, me puedes llamar en unos veinte minutos al teléfono fijo.
- Claro, igual que esa vez que te llamé y me contestó tu hermana y me dijo que ya estabas durmiendo.
- Estaba cansado, había trabajado desde muy temprano. Ya te lo dije.
- Es que siempre me dices, pero el problema es que no te creo. Como este curso de fotografía.
- ¿Cuál es el problema?
- Es que me llama la atención que de un día para otro te las des de fotógrafo.
- No es de un día para otro. ¿Acaso no recuerdas que para mi cumpleaños te pedí una cámara fotográfica?
- Y harto cara que me costó. Haber sabido que la ocuparías para conocer mujeres, no te la regalo.
- Ahora sí me voy.
- Típica actitud tuya, irte cuando te conviene.
- Si no me crees que me voy a mi casa, anda a dejarme.
- Buena idea. También podría ir a dejarte y a buscarte al curso de fotografía, ¿te tinca?
- Sólo si me dejas conducir.

jueves, 24 de junio de 2010

Los que seguimos

Bueno, como dijimos en la tarea pasada, pregunté quien seguía en el taller. Algunos me escribieron diciendo que no tenían tiempo y que preferían retirarse y otros simplemente no dieron señales, así que lo que hice fue quitarles el permiso de autor a todas esas personas que decidieron no seguir. Gracias a todos los que participaron, aunque la colaboración haya sido cortita.

Y... Ahora a escribir mejor que nunca! Seguimos poquitas, pero cantidad no es siempre sinónimo de calidad, no? Disculpen los atrasos en las actualizaciones, pero ahora sí ya me puse las pilas. Ah! Además puse en la lista de correo a los que seguimos, así les llegarán los comentarios directo a la bandeja de entrada del correo eléctronico.

Nos leemos!

jueves, 17 de junio de 2010

Fotorelato (1)

Ha llegado el jueves y la nueva tarea. Se pidió plazo para hacer los comentarios de la tarea anterior hasta el lunes, así que no se olviden de hacerlos apenas tengan tiempo.

Para hoy, un fotorelato. Esperé hasta última hora para ver si había alguien que quisiera subir otra fotografía, pero nadie me avisó ni vi fotografías en borrador, así que subo una que encontré yo y que me inspiró una historia que ya estoy trabajando. Espero que a ustedes les inspire de igual forma! La fotografía es esta:

Y la tomé prestada de este sitio.

Respecto al blog, apenas vuelva a mi casa el lunes, reorganizo la lista de participantes con quienes al final siguen y quienes se han retirado.
Que tengan un buen inicio de fin de semana y espere leerles pronto!

lunes, 14 de junio de 2010

Ella

Llámenme un romántico, un iluso, un soñador... Sinónimos se me ocurren miles, no me importa. La busqué por dos años, dos largos años, después de haberla pensado otros tantos larguísimos ocho años. Nunca la olvidé. Fue mi primer amor, no me atrevo a decir si fue mi gran amor, pero fue la primera mujer a quien toqué, la primera mujer a quien besé. Las que vinieron después fueron una imitación, un burdo intento de copiar sus senos suaves y redondos, su entrepierna tibia y sus besos húmedos. Y su sonrisa. Y su forma de ser. Cuando terminó conmigo me volví casi loco, pero nunca se lo demostré. Tuve la madurez y el orgullo de hacer como que no me importaba, mientras por dentro me consumía de celos al verla con otro. Quería que fuera mía de nuevo, nunca se lo dije. Ahora me arrepiento. Con el tiempo traté de olvidarla. A veces me imaginaba que me la encontraría de casualidad en el centro, que la abrazaría y le diría que la he estado esperando y que todo volvería a ser como antes, o mejor que antes, pero nunca la vi. Me casé con una mujer preciosa, me imagino que me enamoré y por eso me casé, pero a ella, a la primera, nunca la olvidé. Hace dos años empecé a buscarla de nuevo, no sé porqué. Me imagino que es porque nunca cerramos nuestro ciclo, o quizás sólo quería saber cómo estaba, asegurarme de que su vida iba bien y de que era feliz. No la encontré en facebook, ni en Hi5 ni en ninguna red social. Ninguno de los amigos que alguna vez tuvimos en común sabía de ella. Parecía que la tierra se la hubiera tragado. Agregué a cientos de mujeres con algo de su nombre, una combinación de su primer nombre y su segundo apellido, o sus dos nombres, o sus dos apellidos... Cualquier cosa que se me ocurriera que pudiera ser ella. Envié mil correos inventados por mí, con la esperanza de que alguno me respondiera diciéndome: sí, soy yo... Pero nunca llegaron, hasta hace un mes. Se me ocurrió poner su nombre completo, una vez más, en google. Había un enlace que ponía su nombre completo, que ya había visto las miles de veces que la busqué, pero nunca escribí a ese correo electrónico porque pensaba que no era ella. No perdía nada. Le escribí preguntándole si era ella. Pasaron dos días sin respuesta. Cuando llegué a mi trabajo, lo recuerdo bien, ese día jueves, y abrí mi correo electrónico, me dió vértigo de ver en la bandeja de entrada una respuesta con sus nombres y sus apellidos. Me tomé la cabeza con las manos, sonreí como un niño y con manos temblorosas leí lo que me había escrito. Era ella. ¡Era ella! Quería gritarlo, quería saltar, quería explotar de felicidad. Ella...

Y ahora ha pasado un mes desde eso... Y todo ha cambiado tanto. Hemos hablado a diario por messenger pero todavía sin vernos en persona, sólo por la cámara. Queremos conocernos de nuevo antes de una cita física. Yo no necesito conocerla más, es la misma que recordaba, sólo que ella no se da cuenta. Sus ojos y sus gestos siguen siendo los mismos diez años más tarde, su sonrisa sigue siendo luminosa, incluso su pelo es tal cual como recuerdo, después de haberle pasado mis dedos por él veces infinitas. Casi no trabajo por estar pendiente de sus respuestas a mis correos y ansío los momentos en que estoy solo para hablar con ella por teléfono. Nos hemos contado nuestras vidas y a pesar de que han pasado tantos años, me sigue gustando. Hace cosa de 3 semanas que mi esposa me nota raro. Dice que ya no la miro, que parezco feliz, pero de una felicidad ajena. No soy capaz de tocarla, no siento deseo y se ha dado cuenta de mi alejamiento. Mi esposa es hermosa, pero no es ella, y me da tristeza pensar lo que le estoy haciendo y planear un futuro en que mi esposa no existe en el mapa, solo ella. Sé que alguien saldrá muy dañado de todo esto. Quizás sea mi mujer, quizás sea yo... Pero quiero correr el riesgo.

Hoy hablaba con mi mejor amigo sobre esto y sobre los problemas que me ha traído en mi matrimonio. Me dijo que era un tonto, un romántico, un soñador, un iluso. Ella no es real, me dijo, en cambio tu esposa sí. Me dijo que si quería una aventura, podía meterme con la secretaria de la oficina, que me tiene ganas desde hace tiempo. Mi amigo no entiende. No es la aventura. A ella no la quiero para una noche de cama. En realidad no sé que quiero, pero la quiero a ella, conmigo, para siempre, como debió de ser siempre. He esperando demasiado tiempo. Le dije a mi amigo, para cambiar el tema con una broma, que la secretaria estaba demasiado flaca. Me respondió que flaca y todo tiene mucha más carne que los zumbidos de ella en el messenger. Me dieron ganas de romperle la cara.

Estás en mis manos

- ¿Hasta cuándo mierda llorai?
Ya estaba cansado de ella, su vida completa era un drama, que el papá era un borracho, que la mamá no quería que me viera, ni siquiera tirar tranquilos podíamos, y así no hay quién aguante. Por eso lo hizo, estoy seguro, porque lo del accidente no me lo compró, lo tenía todo bien pensado y calculado para que justo esa noche - la noche de mi cumpleaños - pasara todo. Y claro, yo borracho, caí en el juego. Ya me parecía extraño que por una vez tuviera dinero para pagar el motel.
- Para ti es fácil, total, te haces el loco, pero es a mí a quien le estás cagando la vida.
Como si en pleno siglo XXI una universitaria no supiera cuidarse. Mierda, le dije que compráramos condones, pero ella, porfiada con que no era lo mismo, insistió en que se estaba tomando las pastillas que YO le pagaba todos los meses y que no habría problema.
- La solución es simple, Ana, llama a alguna de tus amigas y pídele el nombre de algún médico.
Me miró con ojos de pena, pero algo se había roto, ya no era lo mismo y, francamente, era la excusa perfecta para dejarla. Además ya había logrado que Susana saliera conmigo esa semana. ¿Cómo le iba a decir que esta pendeja me había cagado la vida? ¿Qué si no lograba convencerla iba a tener que dejar la universidad y ponerme a trabajar, como me lo había advertido mi viejo? Había que cambiar de táctica.
- Amor, no creo que sea ahora el momento, tenemos toda una vida por delante para casarnos y formar una familia. ahora los dos tendríamos que dejar de estudiar y así no podemos darle un futuro a un hijo.
Noté que sus defensas comenzaron a flaquear, nuevamente había sorteado el abismo y estaba abierta a otras alternativas. El que dijo que convencer a una mujer era difícil no tenia soberana idea de lo que estaba hablando. Ahí estaba Ana, sentada, con los ojos llorosos, pero a mi merced. Sólo me quedaba un detalle que afinar.
- Mañana me consigo la plata, Anita, vamos y asunto solucionado.
La vi asentir, tomar su chaqueta e irse. Tomé el teléfono y llamé a Susana, dispuesto a todo esa noche. Ana ya era parte del pasado.

El paño de lágrimas.

I

Me pasó a buscar a las 6 en punto a la oficina. Tuvo que esperarme 30 minutos; por apurón le pasó.

- Ya estai escuchando Coldplay, hueón – Fue lo primero que le dije cuando me subí al auto.
- Puta, me gustan. ¿No te acordai que fuimos al recital y que cantaste todas las canciones?
- Eso era para engrupirme a la Marcela. No era ni tan rica y harto cara que me costó la entrada. ¿Puedo poner música de hombre ahora?

Camino a su casa me contó lo que le pasaba: lo había llamado la maraca de su ex. Mientras me lo decía y me repetía palabra por palabra la conversación, a la manera de las mujeres, me acordé de las pizzas. No sabía en que minuto de la conversación, o monólogo mas bien, lo podía interrumpir para hacerle notar que hacía unas cuantas cuadras habíamos dejado atrás la pizzería. Le indiqué un lugar donde se podía virar en “u” para devolvernos a comprar.

Lo observé bajarse del auto, pedir la pizza, esperarla, pagarla: tiritaba entero. Y todo por una mujer. Mientras encendía un cigarro me pregunté por enésima vez que fue lo que le encontró, primero para calentarse con ella, y segundo para enamorarse de esa manera tan enfermiza. Era la típica chilena, de esas que cuando uno las describe se da cuenta que existen cientos como ellas: ni tan chica ni tan baja, ni gorda ni flaca, con el pelo castaño oscuro y los ojos de color café. Si en este momento el gil le está pagando a una igualita la pizza.

Escucho a Coldplay de nuevo y me doy cuenta que se le quedó el celular en el auto. Es ella. Le contesto. Está llorando.

- Soy el Toño, asi es que podi dejar el show de lado.
- Pásamelo por favor.
- No está acá.
- No te creo. Nunca deja de lado su teléfono. Si incluso hasta peleábamos por eso.
- ¿Y para qué te voy a mentir? En todo caso, aprovechando esta linda conversación, me gustaría harto que la cortaras.
- ¿Cortarla de qué?
- No te hagai la niña de las monjas conmigo.
- Y tú no te hagas el excelente amigo conmigo.

Maraca y la puta que la parió. Preferí cortar y apagar el teléfono. Ella misma me había coqueteado todo el tiempo hasta que no aguanté más, mal que mal soy hombre y el otro gil muy amigo mío será pero uno tiene sangre en las venas. Y ya me estaba arrepintiendo de andar de paño de lágrimas de una relación enfermiza y tener que escuchar una y otra vez lo mismo.

II

Por supuesto que llegué con resaca al otro día a trabajar. Bajé a comprarme dos botellas de agua mineral al negocio más cercano y aproveché de conversar un poco con la tetoncita que atiende. Aunque está harto rica, no me convendría tenerla tan cerca para que me vigile o me pida explicaciones.

Suena mi teléfono y es el ahogado de amor. Quiere preguntarme si es verdad que anoche la maraca lo llamó varias veces y que yo le cortaba o él se lo imaginó. ¿Y cuál es la diferencia?, le pregunté. Mucha, me contesto, porque si es así, significa que aún me ama.

III

Como su amigo lo único que me queda es ayudarlo a olvidarla. Y, aunque le he dado varias vueltas, creo que lo mejor será que le cuente de la vez esa.

No fue mi culpa; eso demás que lo entenderá. Estábamos todos igual de borrachos, y la tonta se me ofreció solita: se apoyó en mi hombro, me dijo que estaba media confundida con sus sentimientos, que quería saber mi opinión... y me dio un beso. ¿Qué iba hacer yo si se me estaba ofreciendo? Obvio que aproveché. Además, haciendo memoria, recién estaban saliendo, como que no tenían nada serio. La toquetié lo que más pude y así supe que estaba harto rica. Pero no seguí más allá por esa cosa de la amistad.

- Tengo que contarte algo. Igual es un tema un poco complicado, pero te va a servir para olvidarla.
- Pero déjame que te cuente yo primero: anoche fui a su casa, conversamos, y estamos juntos de nuevo!

Mamita

Ayer perdí la pega, nos rajaron a todos; el viejo Emilio, el sopa, Gutiérrez, Martínez, la mitad de de la fabrica pa' la casa. No se que voy a hacer, lo que mas me preocupa es mi viejita, que no cacha na. Hace tiempo se veía venir, pero nos hacíamos los wnes no mas, que mas podíamos hacer; cualquier amago de huelga habría sido peor, estos perros no tienen alma, solo les interesa llenarse mas los bolsillos a costa de nosotros. Aguantamos harto yo cacho, al menos el Pedro aguantó hasta que lo suspendieran sin sueldo por atreverse a enfrentar a García. Al final dio lo mismo, lo sacaron igual con el articulo 33 transitorio, sin un peso ni para parar la olla la semana siguiente. Mi vieja anda mal del pulmón hace rato, se levanta al alba pa’ tomar la micro y llegar a tiempo a la casa de la patrona, por allá en La Dehesa creo que se llama, dos horas de viaje, con un frío de putamadre, y le dieron hora recién para el 15 en el consultorio, y sin niuno pa’ comprarle el remedio por fuera. No se como se las arregló pa’ estirar los veinte pesos que le dejé la semana pasada, para dejarme la vianda. Ahora que le voy a decir, no se preocupe mamita, que yo se lo compro, no se preocupe mamita, no me prepare na’ de comida que los cabros están haciendo una olla común. La otra es salir a vender, como en el verano que estuvo bueno, pero en esta época no pasa na, se pelean las esquinas, la seguridad ciudadana que no tiene otra cosa que estar paqueando, les quitan todo, les pegan y mas encima a la cana toda la noche. El compadre Julio hace rato me tiene palabreado pa’ que hagamos un trabajito, dice que es plata fácil, que es llegar y llevar, que las viejas andan en otra, no cachan una en esos eventos, y andan cargás al billete. Cuando llegué a la casa, ahí estaba mi viejita sentada en la mesa de la cocina, esperándome con un pedazo de pie que le regalo la patrona del cumpleaños de las rucias chicas. Cuando cabro siempre me hacia dulces, que sabe que me encantan, pero ahora, con suerte debe quedar media taza de harina en el mueble verde. No le dije na, no sabía que decirle, y me comí el pie sentado con ella en la mesa mientras conversamos un poco, haciendole cariño en la mano. Sonó el teléfono, era el Julio, salí de la cocina y le contesté hablando bajo“ya –le dije – nos encontramos a las ocho en la quinta sur, ya, si, no te preocupí, si wn, de allá somos”. Descolgué mi chaqueta de la silla, y antes de salir le di un beso en la frente y me despedí “no se preocupe mamita, no me espere despierta, que me salió un turno extra, el cojo faltó de nuevo, así que sacaré unos pesitos extra y mañana si que le traigo el remedio”.

lunes, 7 de junio de 2010

La entrevista

Antes de la tarea me gustaría disculparme con los miembros del grupo por mi ausencia. Gracias por la oportunidad de continuar en el taller pese a mi falta de comunicación.
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- Señor Gino Gómez, siga a mi oficina por favor
- Si como no
-Tome asiento.
- Gracias.
-¿Quiere un café?
-Si por favor

¿Como carajos termine aquí? La segunda ronda de entrevistas para un trabajo de ingeniero de proyectos. Odio las entrevistas. Todo se decide en los primeros cinco minutos. Le caíste bien al que entrevista si o no, punto final. El resto es relleno, al entrevistador le importa cinco centavos la experiencia que tengas, o si respondes bien a las preguntas. He tenido mucha suerte en las que he tenido hasta ahora. En una, la entrevistadora estaba enamorada de un amigo mío y la mitad de la entrevista se nos fue en hablar de èl y voilà, me dieron el trabajo. Quien sabe como me ira en esta. No me prepare mucho. La verdad no es mi trabajo ideal, pero la lucha por ganar mas y la necesidad de un cambio a mi monótono trabajo de hoy hacen que valga la pena el intento.

La verdad nunca me imagine que un día estaría trabajando para una compañía que vende motores. Puede sonar como un sueño para muchos hombres en mi campo, pero para mi no lo es. Cuando decidí estudiar ingeniería lo tenía todo muy claro, iba a usar mi beca para una carrera práctica, con la cual podría conseguir un trabajo bien pago, ahorrar unos años, y luego abandonar la vida de ingeniería para convertirme en un artista de tiempo completo. Ya hace cinco años de eso y en este momento no estoy tan seguro que mi plan se realice algún día. Todo hacía tanto sentido en ese momento. Pero ahora me doy cuenta de que al posponer mi plan, minimice la posibilidad de ejecutarlo. El puto miedo. El miedo de no realizarme como artista, el miedo a la critica, el miedo al encontrarme con que quizá mi sueño de ser artista era solo eso, un sueño. Ahora con un hijo y con una esposa que, aunque no lo diga explícitamente, quiere no trabajar y quedarse en casa con el pequeño, veo mas y mas lejana la oportunidad de realizar ese sueño. ¿me estaré defraudando a mi mismo? Bah, Parezco idiota pensando en estas cosas. La verdad es que estoy feliz como estoy. Además, cuantos tipos no querrían estar donde estoy. Buen trabajo, casado con una mujer maravillosa un hijo grande y saludable. Quizá no sea artista de tiempo completo, quizá nunca lo llegue a ser, pero vivo la vida día a día y bueno, quien quita que me gane la lotería algún día y hay si me pueda dedicar a artista…viajar por el mundo con mi familia, pintar, escribir…no mas corbatas, no mas madrugar a trabajar, ¡no más entrevistas de trabajo!…mientras tanto, seguiré de artista en los ratos libres, disfrutando de las vacaciones de empleado con mi mujer y mi hijo y trabajando para vivir, pero eso si, nunca viviendo para trabajar…

- Aquí está su café. ¿Azúcar?
- No, gracias. Lo prefiero negro. Que bonita pintura tiene detrás de su escritorio.
- Gracias, la pinte yo.
- No me diga, sabe algo, yo también pinto en mi tiempo libre...

sábado, 5 de junio de 2010

La que nunca falla

Me da miedo acercarme y decirle lo que siento. Ella me puede rechazar, no nos conocemos hace mucho, pero estoy impactado con su personalidad, es diferente a las otras chicas, no le da miedo hablar lo que piensa, es muy inteligente, es bonita (bah, está muy buena), creo que está soltera, pero a fin de cuentas eso no importa mucho, si ella me quiere, vendrá a mí.

Es difícil cuando estoy con ella, no sé que hacer, la treta de hacerme el difícil no funciona con ella, y me da miedo perderla. Ella no sabe lo que siento, pero tampoco se lo voy a decir, tengo que esperar a ver si ella muestra alguna señal... después me pasa lo que dicen por ahí "el que muestra el hambre se queda sin comer"

Aghh me acuerdo de mi madre, intentando enseñarme modales y ser caballero con las damas... eso no funciona del todo. Ayuda un poco, claro está, pero no logro impresionarla mucho más... una vez leí en su blog que ella odia las flores y los chocolates... menos mal porque que pereza comprar eso también, pero no sé con qué impresionarla.

No es que piense en ella todo el rato, no soy como esos de las novelitas que son machos por fuera y florecitas por dentro, pero sí me ocupo gran parte del tiempo en imaginármela, ese cuerpo, esa boca...en fin, no sigo porque me tocará ducharme con agua fría y ya tengo una reunión, pero esa mujer es increíble.

Seguro también es una de esas que se hacen la fuerte por fuera pero están necesitadas por dentro, quieren un hombre fuerte en sus vidas...

En fin, será invitarla a tomar algo, esa nunca falla.

jueves, 3 de junio de 2010

El sexo opuesto

Primero, quiero empezar agradeciendo enormemente a Alejandro Ramírez por la tarea pasada. Fue una experiencia interesante para todas las participantes! Esperamos tenerlo pronto de nuevo como profesor invitado. Mientras tanto, no se olviden de seguir visitándolo en su página de minicuentos.

Lo segundo es respecto al taller. Me alegra mucho que hayan participado de la tarea anterior y comentando en los textos de las demás compañeras. El taller ha ido remontando la "baja racha", espero que siga así!

Hay varias personas que me han pedido invitaciones y que nunca han escrito. Estaba pensando en retirarle los permisos a esas personas, no quiero parecer "mala onda" pero si no escriben nada... No le veo el sentido a que sean miembros de nuestro taller, no? Pero quiero saber qué piensan ustedes. Ahora, no sé qué es lo que pasa con la gente que escribió solo una vez y no apareció más. No me han dicho que se retiran, pero tampoco creo que deberíamos rogarle a nadie por escribir, no? Bueno, estaba pensando que dejemos esta tarea de esta semana para ver quien sigue y quien no y si alguien por "X" razón quiere seguir pero no tiene tiempo precisamente ahora para escribir, puede avisar. A quien no escriba en esta tarea (me refiero a la gente que solo escribió una vez) le retiraré la invitación y si quieren volver más tarde cuando tengan tiempo y ganas, pues son bienvenidos! Qué opinan?

El otro tema es la tarea de la próxima quincena. Para esta semana había pensado en escribir sobre una foto, pero quiero ser más demócrata, así que estaba pensando en que cada participante busque una foto y cada semana de tarea subimos la foto de una de nosotras y todas escribimos un texto sobre la misma foto. No es necesario que subamos las fotos una seguida de otra, puede ser una foto al mes, y así por lo menos tendremos tarea para cuando nos falte profesor o estemos sin ideas. Ojalá busquen la foto esta semana (así que hay en realidad dos tareas esta semana) para tenerlas de reserva y no tener que estar buscando a última hora. Y ojalá también que sea una foto que les "provoque" algo, en la que uno se pueda inspirar. Si la sacan de internet, no se olviden de decirme de dónde la tomaron, por si tuviera copyright para poner los derechos que correspondan. Pueden subir la foto a una entrada que guardan como borrador y luego las vamos subiendo en el futuro.

Y después de tanta parafernalia, la tarea de esta semana:

Escribir un relato con nosotras como protagonistas, pero el protagonista tiene que ser del sexo opuesto. Es decir, "tienen que meterse en la piel" de un hombre (todas las que escribimos somos mujeres). El tema es libre, solo tiene que ser en primera persona y contado como si fuera un hombre, pero el ejercicio no es solo escribir algo cambiándole el sexo al protagonista, sino que seamos capaces de tratar de pensar como (o como creemos que piensa) un hombre, y describir sus acciones no desde nuestros ojos de mujer, sino como creemos que lo ve un hombre.

Espero que les parezca interesante el reto y les guste la tarea. A ponerse a escribir!